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Combustible y felicidad

2010/02/09
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Cada vez que aumenta el precio del combustible se arma una crisis. Esta vez fueron los transportistas interprovinciales los que protestaron porque, debido a la competencia informal, no podían trasladar el mayor precio a los pasajeros. El Gobierno decidió devolver un porcentaje del impuesto selectivo a los formales. Felices los transportistas. Feliz el Gobierno, que cobra más impuestos cuando el precio del petróleo sube (y siempre que no le toque honrar sus deudas con el Fondo de Estabilización de Precios); feliz, también, si logra formalizar realmente y cobrar más impuestos a los que hoy no pagan. Felices los pasajeros si realmente no aumentan los precios (esperemos a ver qué pasa en Semana Santa o en Fiestas Patrias). Todos felices hasta el próximo aumento, que va a ocurrir. En Chile, los precios se ajustan una vez a la semana; hacia arriba o hacia abajo. Los cambios no son bruscos y no originan crisis ni pérdidas de productividad.