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Comando Sur, Trinchera Norte

2008/10/02

Las movilizaciones y las protestas que se vienen.

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Con la paralización que empezó ayer en Moquegua, y la que se anuncia a partir de hoy en Tacna, ambas por el reparto del canon minero, el gobierno está empezando un octubre que estará marcado por la protesta y la movilización, y que pondrá a prueba no solo su paciencia sino la capacidad de manejar, políticamente, un escenario social que es bastante más hostil en relación con el que se preveía a inicios de este año. Moquegua está empezando una movilización que busca presionar al Congreso para que acelere la concreción de sus reclamos que no hace mucho produjeron enfrentamientos fuertes, incluyendo la toma del Puente Montalvo y el secuestro de un general de la policía. Su pretensión es cuentas separadas para el canon derivado de las operaciones de la empresa Southern. Por su parte, Tacna se lanza a la protesta desde hoy precisamente para defender que lo anterior no signifique una mella en los ingresos que por dicho origen está recibiendo hoy en día. Los tacneños pretenden que no se modifique el esquema que actualmente aplica el Ministerio de Energía y Minas. Evitar que la sangre llegue al río en este pleito va a demandar que el gobierno central logre sentar en la mesa a moqueguanos y tacneños. El premier Jorge del Castillo tendrá que ponerse su traje rojo de primer bombero de la nación. No es el único conflicto en marcha. Al de los médicos del sector público, que ya ha ingresado a la tercera semana de paralización, se sumará la 'jornada nacional de lucha’ convocada para este martes 7 por la Coordinadora Político Social y la CGTP, que busca movilizar a sindicatos como el Sutep, la Federación Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos, o la Confederación Nacional Agraria y la Confederación Campesina del Perú, además de varios frentes regionales de distintas zonas del país. Como se ve, las cosas vienen movidas. Es obvio que, al margen del origen específico del reclamo en cada región o actividad, hay una motivación política común que constituye una señal inequívoca de que se busca medir fuerzas entre el gobierno y este sector de la oposición, y que puede significar el inicio –prematuro– de la próxima campaña electoral.