Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
BOGOTÁ/CARACAS (Agencias).– Exportadores y autoridades económicas de Colombia se declararon preocupados por los anuncios de Venezuela de congelar las relaciones diplomáticas y comerciales con el país, y dijeron que buscarán preservar los lazos empresariales. Los anuncios ocasionaron una caída del peso de hasta 3.3 por ciento y de 1.5% en la Bolsa de Valores colombiana. En tanto, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, también se expresó preocupado y dispuesto a mediar en el conflicto, que surgió tras acusaciones del Gobierno colombiano de que las FARC obtuvieron armamento vendido por Suecia a Venezuela. Como reacción, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, ordenó congelar las relaciones y retirar a su personal diplomático de Bogotá. Además, pidió a sus autoridades económicas que sustituyan las importaciones provenientes de Colombia y amenazó con intervenir a empresas de ese país que operan en su territorio. “Mi llamado es que esos planteamientos no se ejecuten y que se elija el camino del diálogo (...) Nosotros estamos dispuestos, por cierto, a ejercer nuestros buenos oficios si se nos pide”, dijo Insulza desde Costa Rica, en la cumbre de presidentes de Centroamérica, México, Colombia y República Dominicana. Colombia no se pronunció aún de manera oficial acerca de la decisión de Chávez, pero advirtió que no había recibido respuesta alguna de Caracas a una información confidencial, entregada a las autoridades de ese país, en la que se pedía aclaración acerca de por qué tres lanzacohetes de fabricación sueca y supuestamente comprados por Venezuela, que fueron incautados en un operativo militar, estaban en un campamento de las FARC. En junio, el canciller colombiano Jaime Bermúdez entregó a su homólogo venezolano Nicolás Maduro, en una reunión privada en Honduras el 2 de junio, un documento que evidenciaba la posesión del armamento por parte de las FARC, con la supuesta colaboración de funcionarios venezolanos. En Caracas, los dirigentes de partidos de la oposición de Venezuela dijeron que la decisión de Chávez de congelar las relaciones con Colombia es “un trapo rojo” para intentar tapar problemas locales.