Además:

Cine correcto y de fórmulas aplicadas

2009/08/20

La nana, del chileno Sebastián Silva, ganó los principales premios del Festival de Lima. Películas como Rabioso sol, rabioso cielo arriesgaron más, pero no fueron consideradas.

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La impecable factura en la realización y la fórmula aplicada gobernaron por mayoría absoluta en el último Festival de Lima. La nana, que fue la vencedora del festival con el premio del jurado y de la crítica, es un drama bien construido con elementos de entronque popular –se busca una identificación del espectador con esa empleada del hogar presentada como ogro al inicio y acabada como humano con esperanzas al final–, mezclados con modales de cine de autor –cámara en mano en todo momento– que no desentonan en absoluto con el resultado final. DIFERENCIAS. ¿Es La nana superior a Huacho, la otra cinta chilena en competencia, o a Rabioso sol, rabioso cielo? Huacho, mejor película de ficción según la Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (Apreci), es un día en la vida de cuatro integrantes de una familia campesina del sur de Chile. En sus más de 100 minutos de duración, no hay nada extraordinario para los que solo quieren historias bien contadas, salvo el hecho concreto de que vemos la vida pasar. Huacho insiste en lo cotidiano como posibilidad de redescubrimiento de la naturaleza del hombre y su entorno, sin necesidad de recurrir a una anécdota extravagante para 'contar una historia’. Rabioso sol, rabioso cielo, que solo ganó una mención honrosa por el jurado de la Apreci, fue el 'extraterrestre’ del conjunto solo porque su director, Julián Hernández, explora las posibilidades cinematográficas sin pedirle permiso a nadie. El motivo en este filme inusual es el más trillado a la vez: el amor. Y Hernández –criminal y excesivo como pocos– empieza por el Gilgamesh, toma la idea de la figura de la mujer deidad y llega hasta Jean Vigo y Jean Genet para enrostrarnos una epopeya sentimental en la que, por varios momentos, se cae en la autocomplacencia sin empacho. Pa-ssolini y Leonardo Favio se dan la mano en una conjunción anormal y feliz que estuvo a años de cualquier otra película en la competencia de ficción.