Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
Una espléndida y dramática caricatura aparecida en el Ruthland Herald, de los Estados Unidos, muestra a Obama con aire vencido y calzando una casaca que dice “War President” (“Presidente para la guerra”), mientras que Bush, por detrás y muy sonriente, lo palmea y se dice a sí mismo: “Misión cumplida”. Trágico y patético: Bush y la extrema derecha que lo mantuvo lograron que Obama se enrolara en su misma cosmovisión, y hoy, quien aparentemente llegó para lo contrario, profundiza guerras sin sentido y habla constantemente sobre el peligro que representan los enemigos que ellos mismos han creado. Es triste ver la velocidad con la que Obama está consumiendo su caudal político y dinamitando las muchas esperanzas que su arribo a la Casa Blanca había generado. Noam Chomsky, cuya lucidez no cede con los años y cuyos libros estaban prohibidos en la cárcel de Guantánamo, opina que la invasión a Afganistán es “uno de los actos más inmorales de la historia moderna”. Chomsky –escribe en un artículo en el periódico inglés The Guardian– apoyó la campaña electoral de Obama en los Estados indecisos, pero considera que su presidencia representa poco más que un “viraje de vuelta al centro” y una asombrosa continuidad de la política exterior de la segunda gestión de George Bush. “El primer gobierno de Bush fue un caso extremo. El prestigio de los Estados Unidos cayó a un punto sin precedentes, y eso no le gustó a la gente que dirigía el país”. Pero le sorprende que en el exterior tanta gente, sobre todo en el Tercer Mundo, se sienta desilusionada ante lo poco que cambió Obama. “Su retórica de campaña, esperanza y cambio era de una completa vacuidad. No había una crítica de principio en relación con la guerra de Irak: la calificaba de error estratégico”. Chomsky cree que la guerra en Afganistán “unió al movimiento jihadista en torno a Al-Qaeda, aumentó el nivel de terrorismo y fue del todo irracional, a menos que la seguridad de la población no sea la prioridad principal”. Por supuesto, Chomsky considera que no lo es. “Los Estados no son agentes morales”, dice. Piensa que, ahora que Obama intensifica la guerra, queda claro que la ocupación tiene que ver “con la credibilidad de la OTAN y el poder de los Estados Unidos”. Y agrega el diario inglés: “El tema recurrente en Chomsky sobre el imperio estadounidense es que, desde que los funcionarios gubernamentales formularon por primera vez el plan de una estrategia de 'grand area’ para la dominación global de los EE.UU., en la década de 1940, los sucesivos gobiernos se guiaron por un principio de padrino que abreva directamente en la mafia: el desafío no puede tolerarse. Es una característica central de la política estatal”. Es necesario castigar el 'desafío exitoso’ incluso si se perjudican intereses comerciales, como en el caso del bloqueo económico a Cuba, para evitar que “haya contagios”. Imposible no pensar, además, en las siete bases militares en Colombia como advertencia a los cambios políticos en América Latina.