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Chicha corazón

2010/01/22
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Si alguien se sorprendió de encontrar a los principales clubes de fútbol entre los mayores deudores tributarios del país, el informe que publicamos hoy no debe dejar duda alguna sobre la ruta que siguieron para llegar a esa insolvente situación. Es realmente escandaloso cómo se vienen manejando las cuentas de Alianza Lima: sin transparencia y de manera desordenada. Sin embargo, Alianza no debe de ser la excepción, sino todo lo contrario. La mayoría de los clubes lleva su contabilidad como si fueran antiguos hortelanos. En el caso de los íntimos vemos que, como si nada, le entregan 30 mil dólares en efectivo a un volante bien subido de peso y no le piden ni siquiera que firme un recibo. Es absoluta y total la informalidad. Por otro lado, el presidente de un club, ni bien es elegido, se convierte en emperador y hace lo que le viene en gana con la institución. Olvídense de rendiciones de cuentas o balances auditados. Así que no es sorpresa que acumulen deudas y que sobrevivan como sea. Más aún, dirigentes que han sido exitosos en su actividad profesional o empresarial son contados con los dedos de una mano. Más bien, lo que abundan son los quebrados. El capturar el control de un club se está convirtiendo en un medio de vida para muchos con dudoso pasado y, para colmo, también sirve como trampolín para convertirse en parlamentario. Justamente son los dos dirigentes que hoy son congresistas quienes han logrado bloquear la aprobación de la ley que busca la modernización de los clubes, permitiéndoles que se conviertan en sociedades anónimas. Esta es la forma lógica de introducir eficiencia y transparencia al manejo de un deporte que a millones apasiona. Lamentablemente, en nuestra política abunda la demagogia y ya se escuchan frases huecas como que el corazón ni el sentimiento se venden, las cuales lo único que buscan es mantener un deporte que mueve anualmente millones de dólares en manos de unos cuantos dirigentes acostumbrados a manejos poco claros. Por ello, esperamos que la Comisión Permanente del Congreso retome, lo antes posible, la propuesta para rescatar a los clubes de la 'chicha’ con la que son manejados y llevarlos a la modernidad del mercado. No tenemos dudas que de esa forma lograrán no solo ser financieramente solventes, sino que el fútbol peruano perderá la costumbre de ser permanentemente derrotado.