Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
En la ciudad ya casi no hay espacios públicos que no sean centros comerciales. Peor aun, la proliferación de piletas y esculturas y de nuevos edificios 'hacinadores’ solo hace que caminar por las calles de Lima sea, a veces, más un acto de insensibilidad. Centro Abierto 2009, a su manera, llama la atención sobre esta disfuncionalidad: busca rescatar del Cercado esos lugares que alguna vez significaron algo: una idea, una época. Y por eso diseñaron un concurso internacional para intervenir espacios íconos de Lima, como la plaza San Martín, el Parque de la Democracia, la fachada del teatro Colón y del edificio CPT, por ejemplo. Tatiana Cuevas, curadora del Museo de Arte de Lima (MALI) y una de las promotoras del proyecto, dice que se trata de revalorizar la ciudad en sí, en especial el Centro: “Es para que la gente no solo conozca los lugares y su historia, sino también para que interactúe con ellos y forme parte de su propia estructura”, explica. Luego de una convocatoria en la que participaron más de 170 artistas, solo cuatro fueron los seleccionados: Sandra Nakamura (Perú), James Bonachea (Cuba), Francisca Sánchez (Chile) y Fabián Nonino (Argentina). Nakamura, por ejemplo, buscó la manera de hacer desaparecer la fachada del teatro Colón para que su interior sea visible: “Se trata de un espacio simbólico y público que, sin embargo, luce cerrado. Aun así, el público no olvida que alguna vez fue un teatro: el Colón existe más en la memoria que en el lugar físico”, sostiene la joven artista. Francisca Sánchez, por su parte, imaginó un andamio de nueve metros alrededor de la estatua de la plaza San Martín: “Por un lado, se trata de cambiar la perspectiva de este lugar: verlo desde otra altura y con nuevos ángulos. Pero, por el otro, también se trata de un acto de rebeldía: es 'horizontalizar’ todo lo enaltecido –en este caso, San Martín– y hacer ver que todos somos seres humanos, incluso el héroe”. Es cuestión de probar estos espacios: hay visitas guiadas gratis, paneles informativos y seguridad. Porque solo conociendo la ciudad se le puede respetar. Lima se lo agradecerá.