Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
En primer lugar, voy a dejar en claro que mi amor al iPhone todavía no interfiere en mi vida sexual. Al haberse cumplido más de un año de convivencia con él, tengo claro que la euforia de recorrer sus pantalla con mis dedos ya pasó, por lo que creo haber cruzado airosa la prueba de fuego. No soy una 'celuadicta’. Y, aunque se crea que estoy poniendo el parche por adelantado, confieso que prefiero tener sexo antes que acariciar a la fría estrella de Apple. Un 33% de mujeres, sin embargo, se quedaría con el gélido aparato. Bye carne. La increíble cifra proviene de un estudio de Samsung Movile realizado en Chicago, Estados Unidos. La muestra: 300 encuestados. Si bien es cierto que la investigación podría haber estado orientada a beneficiar a los productos de la compañía, no es descabellado pensar que algo de verdad habrá: dos de cada tres personas en el mundo tiene un celular. Y no lo usan necesariamente para llamar, sino para mandar mensajes de texto, descargar o escuchar música, tomar fotos, acceder a las redes sociales o ver sus correos electrónicos. Incluso, en los 50 países menos desarrollados del planeta –según la División de Ciencia y Tecnología del Banco Interamericano de Desarrollo–, 20 millones de ciudadanos poseen un celular, y no una televisión. Pero, regresando al sexo, vale la pena precisar la pregunta que lanzó la compañía: ¿Prefiere quedarse sin celular durante un año o sin sexo a lo largo del mismo tiempo? El 20% de hombres se inclinó por el 'celu’, mientras que las féminas, en un 33%, desairaron el encuentro carnal. Los encuestados utilizan el celular para participar en redes sociales, enviar fotos y responder mails, entre otras actividades que obligan a tener conexión a Internet. Algo tiene que estar muy mal en tu vida para que el sexo deje de importarte a ese nivel. Por suerte, hay otras conductas menos traumáticas, pero afectadas por el celular; en especial, me refiero a estos aparatos todo terreno que son verdaderas computadoras en la mano, como el iPhone, el BlackBerry o el último de los Nokia, los cuales permiten conectarte a Internet en menos de un minuto. El sitio de gadgets Retrevo, por ejemplo, reveló que los jóvenes varones estaban adoptando la costumbre de 'tuitear’ después del sexo desde sus celulares. Así, el cigarrillo poscoito ha sido reemplazado por un tweet. Al respecto, Retrevo ironiza sin faltar a la verdad: “Es inocuo para la salud, no quema las sábanas y es enormemente estimulante para la vanidad”. Una tercera parte de los hombres menores de 35 años adictos a gadgets diversos declaró que ingresaba a la red de microblogging inmediatamente después del acto sexual para ufanarse de la faena. En las mujeres, el exhibicionismo on-line no se hizo evidente… Todavía. Según mi modesto sondeo entre mis seguidores en Facebook y en Twitter, chicos y chicas que tienen los llamados teléfonos inteligentes se entregan al sexo y, en la etapa del amor después del amor, optan por ver qué hay de nuevo en las redes sociales. Debo declarar que yo soy parte de ese grupo. No digo lo que hice, pero enciendo el iPhone y veo qué me perdí mientras no estuve conectada. Bye al clásico cigarrito. El sitio refiere que los usuarios de iPhone son tres veces más propensos a caer en esta tendencia que los usuarios de BlackBerry. Retrevo se basa en una encuesta a 771 personas de distinta edad, sexo y ubicación en los Estados Unidos, hombres y mujeres 'hiperconectados’. TU TRAMPA AL DESCUBIERTO. Vivimos tan 'pegados’ a los celulares que ni nuestras relaciones se salvan. El teléfono ya no suena insistentemente. Ahora, la tortura tiene tres letras: SMS. Los mensajes de texto –calentones, de sexo explícito o, simplemente, amorosos– son parte del romance. Y cuando somos infieles, el amante no se queda al margen. También hay SMS para él. La compañía telefónica Telstra publicó un informe en el cual se advierte que una de cada cinco personas en Australia envió a otra personas un mensaje que tenía como destinatario a su pareja. Y eso no es lo peor (o lo mejor, según sea el caso): el 25% de usuarios de celulares en Australia había descubierto que su pareja o la de alguien que conocía estaba siendo infiel gracias a los SMS, esos que no se borran, que quedan olvidados en la bandeja de entrada o de salida, y que pueden ser fatales cuando se saca los pies del plato. Los 'celuadictos’ son una nueva especie con tendencia a multiplicarse, sobre todo ahora que los celulares se han convertido en computadoras de bolsillo, capaces de resolvernos –o arruinarnos– la vida. Está en nuestras manos frenar cualquier exceso. Si eres de los que espera/reza que su pareja llegue al orgasmo lo más pronto para sacar el cuerpo y agarrar el celular, no dudes un segundo en reflexionar… vas camino a convertirte en robot. Nada más delicioso que el sexo. Y no vayas a 'tuitear’ esta columna. Tampoco la subas al Facebook.