Opinión | Mié. 08 oct '08

El cambio de gabinete

Es indispensable, más allá del remezón del 'petrogate’.
Autor: Augusto Álvarez Rodrich
La corrupción en la asignación de lotes petroleros ha producido una sensación de naufragio, con todas las agrupaciones políticas demandando la caída del gabinete como salida a la crisis. ¿Es eso lo que requiere el gobierno?

Para empezar, este debería tener un diagnóstico correcto de la magnitud del problema. Es obvio que el 'petrogate’ lo daña bastante ante una opinión pública harta de expresiones de robo en el erario.

Pero todo dependerá de la reacción del gobierno y, hasta el momento, esta ha sido correcta. Además, siendo realistas, tampoco es que, como se dijo ayer en el Congreso durante el debate para la formación de la comisión investigadora, la democracia esté al borde del abismo.

Vamos, el país tiene –lamentablemente– una antigua tradición de corrupción que vuelve un tanto insensible a la gente ante las fechorías.
Si el único problema del gobierno fuera el 'petrogate’, bastaría con el retiro de las personas que deben ser investigadas, caiga quien caiga. Eso hay que hacerlo de todos modos, y sin bajar la guardia pues aún no se conoce toda la lista de involucrados en negocios ilegales.

Pero, más allá de expectorar a “ratones, ratas e insectos”, la respuesta de fondo a la crisis actual debiera partir por el entendimiento de que, cuando el gobierno está por cumplir su primera mitad, ha perdido ritmo y conexión con la población.

Por un lado, como consecuencia del aumento de la incertidumbre proveniente de la crisis financiera internacional. Por el otro, en el plano local, por la percepción de un gobierno cada vez más enfrascado en la tarea de bombero –indispensable por los incendios que se van desatando por todos lados–, pero con una capacidad decreciente de tener una perspectiva mayor.

Es claro que hay un desgaste avanzado en el gabinete y que este requiere ser oxigenado para el beneficio del gobierno, con la finalidad de tener una mejor relación con la oposición política y, en general, con el país.

No todos los ministros deben ser cambiados, pero el gabinete necesita, más allá de las bajas que produzca este 'petrogate’, varios rostros nuevos. Ya no con el fin de lanzar reformas, pues el tiempo para eso ya se perdió, pero sí para administrar mejor los años difíciles que se vienen.

en esta página



EDICIONES ANTERIORES



Cerrar