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Camarón que se duerme... (en CADE)...

2009/11/19
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Hace un año, en CADE, el presidente García pronóstico 6% de crecimiento para este año. Sin embargo, ni el MEF ni el BCR tomaron durante meses ninguna medida para lograrlo. Con un crecimiento esperado no mayor al 1% para el año, pocas veces ha existido tanta brecha entre el pronóstico oficial y el resultado real. Hoy se inaugura CADE y, nuevamente, García está proyectando 6% de crecimiento para el próximo año, y parece que espera lograrlo en automático. Corriendo con ello el riesgo de que si, efectivamente no toman acción, nuevamente no llegaremos a la proyección, aunque en esta ocasión sería con un menor margen de error. En realidad, hasta la fecha los indicadores son decepcionantes, la caída de la producción tocó fondo en el segundo trimestre, pero el rebote sigue siendo débil debido a que la recuperación de las expectativas empresariales –luego de la depresión en la que entraron justamente después de CADE 2008– aún no se traduce en decisiones de inversión. Así que le toca al Gobierno tratar de dar ese empujón final sin tener que incurrir en mayor gasto fiscal. Por ejemplo, en el tema minero tienen que mostrar más entusiasmo, no se pueden quedar en el balcón cuando uno de los pocos proyectos importantes que se podrían iniciar el próximo año, Tía María, corre el riesgo de empantanarse. Más aún, en general se percibe complacencia gubernamental en dejar crecer una serie de conflictos sin actuar o mediar. Considerando que las elecciones regionales de por sí van a generar ruido y obstaculizar la inversión, parece una negligencia que estén permitiendo que aumenten innecesariamente los problemas con un año de anticipación. Por otro lado, no se ve ninguna urgencia en cerrar el TLC con Europa –que es tan importante como el de los EE.UU.– pese a que pronto cambiarían a los encargados en Bruselas y eso podría postergarlo quien sabe hasta cuándo. Asimismo, desde hace tiempo no se toman medidas efectivas para mejorar la competitividad, ya sea reducir aranceles, eliminar sobrecostos burocráticos, desarrollar el mercado de capitales, entre otros temas pendientes que no mencionamos por falta de espacio. Para que, en esta ocasión, el crecimiento del 6% sí se haga efectivo, el Gobierno debe ser percibido como activo e impulsar la inversión. Caso contrario, el resultado final podría ser la mitad del estimado.