Además:

En busca de un sendero

2009/04/28
Compartir

Llamó la atención la rapidez con la que el premier ha marcado distancia del ministro Carranza sobre diversas iniciativas legislativas. Incluso ha dado pie a especular qué tan profunda sería la división entre ambos. En realidad, el titular del MEF ha reiterado una posición conocida de su sector: de oponerse tanto a ingresos dirigidos como a cualquier nueva exoneración. Por tanto, sus comentarios no deben de haber sido novedad para el primer ministro, quien reaccionó aparentemente sorprendido. Pese a que lo más probable es que este asunto pase sin consecuencias, ya que una crisis ministerial es lo último que desea Alan García (parafraseando a Oscar Wilde, haber perdido un ministro de Economía fue una pena, pero perder otro tan seguido sería un gran descuido), el incidente podría marcar el inicio de un sendero de salida del gobierno para Yehude Simon. El premier ha cumplido ciertamente con el rol para el que fue convocado, habiendo logrado tanto oxigenar la gestión del gobierno –luego del escándalo de los 'petroaudios’– como escudar al presidente y ayudarlo a restablecer sus niveles de aprobación. Por otro lado, para Simon, su paso por el gobierno le ha permitido construir una imagen a nivel nacional, y su actual nivel de popularidad no es para nada despreciable. Pero, para alguien que aceptó el cargo –de acuerdo con sus propias palabras– con el fin de hacerse presidenciable, con una economía desacelerándose y con la amenaza siempre presente de bombas políticas, son pocas las posibilidades de seguir sumando y, más bien, es alto el riesgo de permanecer por mucho tiempo. Incluso la gripe porcina es un ejemplo de riesgo porque estará en manos del ministro de Salud, su principal allegado en el gobierno, quien hasta la fecha no ha logrado solucionar los problemas de infección hospitalaria con bacterias locales, lo cual no da gran confianza en su capacidad para actuar si se agrava la epidemia internacional. Por ello, la pública discrepancia con el MEF podría ser parte de una estrategia para diferenciarse públicamente en temas populares. Sumemos a esto la reunión para solucionar los impuestos que deben al Fisco los dos clubes con mayor hinchada –que no le debe de haber hecho gracia a Carranza porque no contribuye a crear conciencia tributaria–, y se va configurando una agenda que mira, aunque sea de reojo, a la próxima elección.