Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
Solo era cuestión de esperar un poquito para que se revelara que el principal bloque opositor al premier Yehude Simon sería el Partido Nacionalista (PN). Ayer esto se hizo evidente. Ollanta Humala disparó señalando un “doble discurso” del premier Simon justo en el día en que este inauguraba la CADE 46, y comentando que los “verdaderos empresarios” no están en el hotel El Pueblo de Santa Clara, sino en zonas del interior del país como Cusco, donde él se encontraba ayer. Agregó que Simon significa la continuación de las políticas del ex premier Jorge del Castillo, y que si bien él no respalda el bloqueo de carreteras, “esto se produce porque el gobierno está desoyendo al pueblo”. Carlos Tapia, de la comisión política del PN, también saltó al ruedo exigiéndole a Simon una rectificación por decir que Humala apoya la toma de carreteras. Ayer en la mañana, en el Hotel El Pueblo, el premier Simon había señalado, refiriéndose a Ollanta, que si “ese señor pretende ser presidente”, le gustaría ver qué hará cuando el pueblo tome las carreteras. La bronca Simon-Humala será un clásico de la temporada política que se viene, y seguramente eso fue previsto –junto con varias otras razones– por el presidente Alan García cuando escogió al sucesor de Del Castillo. Como se recuerda, las encuestas publicadas por Ipsos-Apoyo sobre el posicionamiento político de los eventuales candidatos presidenciales del año 2011, concluyen que la mayoría de ellos están apachurrados desde el centro hacia la derecha del escenario político, mientras que, hacia el otro lado, es decir, en el de la izquierda, solo se encuentra –hasta el momento– Ollanta Humala. En este sentido, es probable que la invitación del presidente García a Yehude Simon para ejercer la Presidencia del Consejo de Ministros no solo buscaba contrarrestar la crítica “del gobierno de los ricos”, mejorar las relación con los gobiernos regionales, reducir la conflictividad social en provincias, ayudar a superar la imagen de corrupción en el régimen poniendo a alguien con reputación de honesto, o darle un toque no aprista al gabinete ministerial, sino, también, contrarrestar a Humala, no solo ahora, sino quizá en las proyecciones del año 2011, donde –según esta lógica– sería mejor dos 'izquierdosos’ de 15 que uno de 30.