Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
Desde el año de 1954, cada 16 de junio los dublineses celebran el “Día de Bloom” en honor a Leopold Bloom. Es una fiesta nacional, aunque Bloom no sea héroe de ninguna guerra o revolución. O sí, si queremos llamar 'héroe’ al protagonista del Ulises (1922) de James Joyce, que es considerada la 'primera novela moderna’. La fecha elegida no es casual: el Ulises narra, justamente, un día –el 16 de junio– en la vida de Leopold Bloom y describe minuciosamente las calles que transitó ese día. Dicen que Joyce solía decir que si algún día una catástrofe borrara Dublín de la faz de la tierra, bastaría leer su novela para reconstruirla en su totalidad tal y como era cuando se publicó en 1922. Según dan cuenta los periodistas que han reportado la fiesta del pasado miércoles, este año hubo más asistentes que el pasado. Cada vez, comentan, no solo son miles los dublineses que salen a las calles para volver a hacer el recorrido de Bloom; también llegan muchos turistas dispuestos a rendir homenaje al gran escritor del siglo XX. El Ulises tiene más de 700 páginas; y como texto vanguardista que fue, rompió con las convenciones del relato decimonónico llevando hasta las últimas consecuencias el uso de técnicas narrativas como el monólogo interior para expresar el libre discurrir de la conciencia, entre otras innovaciones como la narración de hechos carentes de grandes peripecias que generen suspenso. Por ello su lectura no es un ejercicio fácil, de esos que nos hacen decir que se trató de algo que “no podía dejar de leer”, o que “me atrapó”, etcétera. No, la lectura del Ulises es ardua; demanda esfuerzo. Según señalan las encuestas, la mayoría de los que festejan el “Bloomsday” declaran que no han leído el Ulises. Y en realidad, eso no importa. Leopold Bloom salió de las páginas de la novela de Joyce, como antes lo hicieron Don Quijote, Ana Karenina, Emma Bovary, entre tantos otros héroes y heroínas.