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El Bicentenario se avecina

2009/02/07
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'De las culturas latinoamericanas’ fue el título de la conferencia que presentó el mexicano Carlos Monsiváis en la Feria de Trujillo. Escritor, periodista, ensayista, cronista, “actor y testigo” de la vida cultural mexicana del siglo XX, Monsiváis es, a sus 71 años, una suerte de 'conciencia’ de la sociedad mexicana y latinoamericana. Una conciencia, afirman sus amigos y enemigos, que se permite ser dura y mordaz gracias a una ironía inteligente y sutil. Ironía que deslumbra y desconcierta: para desentrañar sus significados se precisan amplísimos conocimientos literarios, históricos, y de la vida cultural así como de la vida cotidiana, de la de antes y de la de ahora. En Trujillo demostró cuán certero es este juicio: en una hora elaboró una amplísima y compleja disertación alrededor del año 2010, cuando América Latina recordará, celebrará, conmemorará, ¿padecerá?, el 'Bicentenario de la Independencia’, 200 años de la fundación de los nuevos países en los lugares que habían ocupado los antiguos virreinatos y las capitanías desde la conquista española. El tema del 'Bicentenario’ no es aún un tema de discusión en el Perú pues para nosotros faltan más de 10 años para cumplir tal aniversario. Sin embargo, en los países que se independizaron en 1810, años más, años menos –México, Venezuela, Colombia, Chile, Argentina–, 2010 es el año convenido para los festejos y, por qué no, para los lamentos. Monsiváis planteó que 2010 puede conducirnos, según cómo se elija “celebrar”, a festejos peligrosamente banales: marchas militares, desfiles escolares, reafirmaciones nacionalistas, exaltaciones patrióticas; o, por el contrario, a pensar nuestro continente en otros términos: poner sobre el tapete temas no resueltos como la injusticia, la pobreza, el autoritarismo y las abismales diferencias sociales, el tema de la memoria y el olvido, la viabilidad de las rivalidades producto de los nacionalismos cultivados desde el siglo XIX, los fracasos de los proyectos políticos. Un examen de conciencia sobre los errores del pasado, una proyección para el futuro. En suma, pronto nuestros países tendrán 200 años: es un buen momento para preguntarnos “quiénes somos”, “dónde vamos”, “qué queremos”. Y surge la pregunta: ¿los peruanos vamos a 'celebrar’ en 2010 o en 2021? Once años de diferencia es mucho tiempo y, a la vez, poco. En cualquier caso, con esta conferencia, Monsiváis nos recordó que el 'Bicentenario’ se avecina. Y hasta donde sé, el tema de las celebraciones no ocupa todavía la atención de políticos, intelectuales, historiadores, ciudadanos... Y debería... aunque falten 11 años.