Sábado 26 de mayo del 2012 | 19°
La medida se enmarca en un contexto internacional de recesión y drástica caída en precios internacionales de metales, petróleo y alimentos. Esta caída se origina en los mercados financieros, donde los agentes adelantan sus ventas futuras y atrasan sus compras lo máximo posible, en un contexto de cautela y pesimismo, traducido en expectativas de precios a la baja. La inflación parece ajustarse más rápidamente en los países desarrollados que en los emergentes, donde los precios domésticos ofrecen mayor resistencia a bajar. Podríamos aventurar algunas explicaciones. Uno: la información sobre lo que ocurre en la economía tarda más en llegar, por lo que los agentes demoran en actualizar sus expectativas. Dos: los mercados de derivados, importante mecanismo con que cuentan los agentes para plasmar sus expectativas y adelantarse a los fenómenos económicos, son también mucho menos desarrollados. Y es que, en un mercado de derivados desarrollado, quien tiene programada una venta en el futuro y además la expectativa de que los precios van a bajar la puede realizar hoy mismo fijando el precio actual y reduciendo las probables pérdidas que mayores caídas generarían en el futuro. El adelanto de las ventas adelanta también la bajada en los precios. Es por eso que los bancos centrales de países desarrollados han tenido más espacio para bajar tasas de interés, ya que los precios reaccionaron casi por adelantado a la economía real. Vemos pues cómo el papel de un banco central actual, además de enfocarse en los fenómenos económicos reales, consiste en manejar las expectativas de los agentes y aunque estas son más lentas en el mundo emergente, también existen. Así, en un contexto de desaceleración (aunque en menor medida que en otras regiones), de devaluación y de aún resistente inflación (especialmente de los alimentos), la bajada de tasas, por parte del BCR , ayuda mucho al manejo de expectativas.