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'Baguazo’: autoridad y responsabilidad

2009/06/16
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1 Por la información de estos días, tal parece que el presidente Alan García y la ministra Mercedes Cabanillas indicaron que se mandara pocos policías a desbloquear la carretera, que trataran de no disparar, que los disparos no fueran letales y que el operativo se hiciera cuanto antes. El sentido de la decisión parecía ser: terminemos ya mismo con esto de la forma más limpia posible. No consideraron que el comando policial requería tiempo, mejor información y organización para armar un operativo que superara el problema específico de orden. Hubo irresponsabilidad al enfrentar como se enfrentó a una multitud enardecida, desconfiada, desinformada y frustrada por la mecida. En su momento, al ex ministro Fernando Rospigliosi lo interpelaron y censuraron por haber actuado exactamente a la inversa. Sabiendo que los podían desarmar y masacrar, detuvo el envío de un contingente de policías y evitó el enfrentamiento de las fuerzas del orden con la multitud que vociferaba en la plaza de Ilave, en Puno. La oposición (aprista) lo acusó de incapaz, de débil y de dejar mal a la institución. El oficialismo, incluyendo al propio presidente Toledo, lo dejó caer. Solo el comando policial le agradeció el gesto. 2 Alan García, jefe de Estado y presidente de la República, dice que los habitantes de la Amazonía no son ciudadanos de primera categoría. Es una afirmación inaceptable, emitida sin miramientos. Él no es un científico social a quien se le pide diagnósticos sobre la realidad peruana, ni un analista político que opina libremente sobre los acontecimientos. Es la máxima autoridad del país. Esta percepción descarada sobre los nativos explicaría por qué se demoraron tanto en no atender sus demandas: si son de segunda, no tienen prioridad. 3 La responsabilidad política es un valor desconocido por nuestros políticos en general, sean del Gobierno o de la oposición; estén en cargos de poder o desviviéndose por estarlo. Por lo tanto, si son o no culpables porque no tienen la pluma en la cabeza o porque no coordinaron con las Fuerzas Armadas, comienza a ser irrelevante. Igual no va a pasar nada. Frente a ello, lo que me parece clave es que, además de los merecidos homenajes y ascensos póstumos, las familias de los policías muertos reciban la pensión correspondiente; que los policías heridos tengan las medicinas y el cuidado necesarios y que los nativos, que son ciudadanos del Perú y héroes del conflicto del Cenepa, sean escuchados en sus demandas. (A propósito, al final de la guerra les prometieron una condecoración y una pensión de por vida de 80 soles que, en muchos casos, sigue siendo solo una promesa). El cumplimiento de todo esto puede y debe ser verificado por todos a través de los portales electrónicos de los ministerios (del Interior, particularmente), al amparo de la Ley de Transparencia y Acceso a la información.