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Ayudando al talento

2010/02/07
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La creatividad y el talento son recursos que todos quisiéramos tener o alentar en nuestros hijos o alumnos. Parece que los jóvenes que persisten en su 'talentosidad’ –desgraciadamente hay muchos talentos que se diluyen y se dispersan con el tiempo– son aquellos que reciben retos al mismo tiempo que soporte emocional. En esas condiciones, los diferentes tipos de talento –deportivo, artístico, matemático, etcétera– encuentran una suerte de pista en la que se mantienen por el placer que brindan a quienes los ejercen. Los entornos familiares de los talentosos exitosos son complejos y empujan a los chicos, por un lado, hacia la estabilidad y la cooperación y, por el otro, hacia el crecimiento y el cambio. Esto permite que los chicos talentosos busquen estimulación cuando están aburridos y que, cuando se sienten ansiosos, busquen afinar sus habilidades en lugar de diluirse en ansiedad. Los comportamientos paternos más deseables para promover el talento en sus hijos son: escuchar y hablar con los chicos, prestar atención a sus sentimientos y cuestionamientos, mostrar orgullo en los logros académicos e intelectuales de los chicos, reforzar regularmente la consecución de las tareas escolares, ayudarlos a percibirse como solucionadores de problemas y promover una fuerte ética de trabajo. Recordemos que el talento se presenta de maneras variadas, pero estamos demasiado sesgados hacia lo físico-matemático y lo verbal. Todo nuestro sistema educacional y nuestra escala de valores apuntan a ensalzarlos y a buscarlos. En el camino se pierden, probablemente, muchos talentos que no se conforman con la imagen tradicional del que piensa con números o palabras. Quizás sería importante que padres y maestros sepamos distinguir –y así podamos apoyar, alentar y escuchar– los ecos de creatividades diferentes, pero tanto o más valiosas que las tradicionales.