Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
El contralor Fuad Khoury se ha quedado solo en el mando de la Contraloría de la República. Se han ido su segundo, el vicecontralor Carlos Lezameta, y el tercero en jerarquía, el secretario general Ricardo Salazar. Lo insólito es que la crisis en el órgano de control ha sido provocada por un personaje que ejercía las labores de asesor, un aprista llamado Manuel Vásquez Sialer, quien, según fuentes de la Contraloría, adquirió poder en esa institución gracias al rol que le asignó el propio contralor. Vásquez también renunció a la entidad. Las fuentes de este diario aseguran que el ex asesor Vásquez tenía tal poder que, incluso, pasaba por encima de la autoridad de Lezameta. Ello no deja de sorprender pues el renunciante vicecontralor fue llevado a la Contraloría hace apenas dos meses por el propio Khoury. Pero allí están las evidencias. De acuerdo con un memorándum interno del 9 de julio pasado –obtenido por Perú.21–, Khoury le dio a Vásquez Sialer las funciones de “promoción de la imagen institucional y el protocolo; las comunicaciones relacionadas con la gestión institucional, las relaciones con el Congreso de la República... estarán a cargo de la Asesoría de este Despacho”. Estas funciones le correspondían, hasta ese día, al entonces secretario general. Según las fuentes, el contralor también le entregó a Vásquez Sialer el manejo de la Gerencia de Seguridad y de la Gerencia de Inteligencia de Negocios que, de acuerdo con el Reglamento y el Manual de Organización y Funciones, deben estar a cargo del gerente general. Al hacer esto, “el contralor hizo un acto administrativo que no se ajusta a los lineamientos establecidos en las normas de la Contraloría”, advirtieron. ANTIAPRISMO. Este diario solicitó al contralor explicaciones al respecto y, a través de un vocero, señaló que su ex asesor “realizaba los encargos que él le pedía, de acuerdo con los términos de referencia de su contrato”. Además, Vásquez refirió que cumplía con las funciones que le asignó Khoury y rechazó que haya sido el “hombre fuerte” de la Contraloría después del contralor. Según Vásquez, esta denuncia obedecería a un antiaprismo. “Yo estoy orgulloso de ser aprista; si no fuera por el Apra, este país sería una desgracia. Sin embargo, yo hago un trabajo técnico, no obedezco a consignas”, dijo. El ex funcionario agregó que había solicitado información sobre las investigaciones que lleva a cabo la entidad “solo para que el contralor sepa qué decirle a la prensa”. Por su parte, el contralor negó cualquier injerencia del funcionario aprista en el manejo de la entidad y ratificó su total independencia.