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Opinión | Lun. 04 ago '08
Arroz con pacto
El Perú avanza…el fujimorismo también.
El Apra y el fujimorismo se esfuerzan por demostrar que no tienen un pacto, y que su confluencia en la votación para la nueva Mesa Directiva del Congreso solo fue un apremio de las circunstancias. Pero muchas movidas –recientes y antiguas– indican que los arrumacos que estamos viendo son parte de una relación más sólida que la que quieren reconocer sus protagonistas.
La expresión más obvia fue la votación, por tercer año consecutivo, del Apra y el fujimorismo para que un miembro de cada sector esté en la mesa directiva, con el oficialista siempre a la cabeza, y el fujimorista subiendo cada año: Luisa María Cuculiza en la tercera vicepresidencia en el año 2006, Martha Moyano en la segunda en el 2007, y Alejandro Aguinaga en la primera en el 2008, cuando el 'arroz con pacto’ tuvo el sabor chiclayano de Javier Velásquez Quesquén.
Lo anterior no es la única expresión de que al fujimorismo, cada año que pasa, le va mejor. Es evidente que su objetivo central es la situación y perspectiva de Alberto Fujimori, al servicio de lo cual está su disciplinada bancada de trece miembros.
En el presente, esto significa mejorar las condiciones que tiene en la Diroes. Ahí recibe visitas notables como la del ministro Luis Alva Castro –se va entendiendo su presencia forzada en el gabinete– y, también, entretenidas como la de Los Iracundos por su cumpleaños.
La ministra de Justicia da justificaciones legales, pero en ningún momento tiene una expresión de malestar por lo que constituyen, evidentemente, privilegios inusuales a la cabeza del fujimorismo, el sector con el que el gobierno tiene la asociación política más sólida.
Pero al fujimorismo no solo le interesa el momento actual sino la perspectiva de su líder. Por ello, coincidentemente con la votación en el Congreso, se defenestra a alguien incómodo como Luis Bromley, el ahora ex jefe del Instituto de Medicina Legal, y ya se habla del retiro del fiscal Avelino Guillén e, incluso, del premier Jorge del Castillo.
¿Hasta dónde piensan llegar? El partido de fondo será la apelación a la sentencia de Fujimori, pero, por ahora, el mensaje que el fujimorismo transmite es 'no se metan con el Chino, o se la verán con el aprismo’. Y ojo con el indulto.
La expresión más obvia fue la votación, por tercer año consecutivo, del Apra y el fujimorismo para que un miembro de cada sector esté en la mesa directiva, con el oficialista siempre a la cabeza, y el fujimorista subiendo cada año: Luisa María Cuculiza en la tercera vicepresidencia en el año 2006, Martha Moyano en la segunda en el 2007, y Alejandro Aguinaga en la primera en el 2008, cuando el 'arroz con pacto’ tuvo el sabor chiclayano de Javier Velásquez Quesquén.
Lo anterior no es la única expresión de que al fujimorismo, cada año que pasa, le va mejor. Es evidente que su objetivo central es la situación y perspectiva de Alberto Fujimori, al servicio de lo cual está su disciplinada bancada de trece miembros.
En el presente, esto significa mejorar las condiciones que tiene en la Diroes. Ahí recibe visitas notables como la del ministro Luis Alva Castro –se va entendiendo su presencia forzada en el gabinete– y, también, entretenidas como la de Los Iracundos por su cumpleaños.
La ministra de Justicia da justificaciones legales, pero en ningún momento tiene una expresión de malestar por lo que constituyen, evidentemente, privilegios inusuales a la cabeza del fujimorismo, el sector con el que el gobierno tiene la asociación política más sólida.
Pero al fujimorismo no solo le interesa el momento actual sino la perspectiva de su líder. Por ello, coincidentemente con la votación en el Congreso, se defenestra a alguien incómodo como Luis Bromley, el ahora ex jefe del Instituto de Medicina Legal, y ya se habla del retiro del fiscal Avelino Guillén e, incluso, del premier Jorge del Castillo.
¿Hasta dónde piensan llegar? El partido de fondo será la apelación a la sentencia de Fujimori, pero, por ahora, el mensaje que el fujimorismo transmite es 'no se metan con el Chino, o se la verán con el aprismo’. Y ojo con el indulto.