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Arrójenlos a los leones

2009/10/30
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Como Nerón sentado en el Coliseo, decidiendo arrojar a los primeros cristianos a la arena de los leones, en los últimos días el presidente García ha sentenciado públicamente a los acusados en sonados casos y propuesto castigos sui géneris como si fuera un emperador romano. Así, ha pedido que se le retire la nacionalidad a la empresaria que habría falseado el robo del pulmón de un cadáver plastificado para publicitar su negocio de exhibición. Por más daño provocado a la imagen del país, si la sospechosa es culpable le darán hasta cuatro años de cárcel, pero en ninguna parte se establece que el castigo sería el dejar de ser peruana. Luego, ha planteado tratar a los barristas de los equipos de fútbol a 'perdigonazos’, a raíz de la muerte de una joven que ellos habrían causado, sin reflexionar en que más de un hincha terminaría perdiendo un ojo si la Policía siguiera esa sugerencia. Como el ministro del Interior ya demostró estar dispuesto a atender cualquier exigencia del partido de gobierno de inmediato, aumenta el riesgo de que termine haciéndole caso. No hay que ser un gran observador para darse cuenta de que los políticos siempre intentan decir lo que la gente quiere oír, y en estos dos casos ha sido evidente la enorme indignación ciudadana que han generado. Sin embargo, empieza a ser alarmante que, ante la falta de progreso alguno del Gobierno en mejorar el nivel de inseguridad ciudadana que sufrimos, se esté recurriendo crecientemente a la demagogia para taparlo. El exigir que se le quite a un peruano la nacionalidad o que se corra a los barristas a perdigonazos es el equivalente moderno de enviarlos a que sean hervidos en aceite o colgados del árbol. Creo que haría bien el presidente en usar la rabia de la población para forzar reformas, al ser el sector Interior uno de los peores fracasos de su administración. Nunca es tarde para empezar programas de cambio: el modernizar y potenciar comisarías para fortalecer el vínculo vecinal de la Policía, el retirar efectivos que sirven a funcionarios en lugar de cuidar al ciudadano y el tercerizar la tareas administrativas son algunas de las tantas medidas que permitirían revertir la tendencia a una creciente delincuencia. Lo que no ayuda en absoluto al país es inflamar la furia de la población con propuestas incendiarias.