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El aprendiz de brujo, la saqueadora y el beduino

2010/01/17
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Quién se hubiera imaginado, hace cuarenta años, cuando Gaddafi tomó el poder, que la revolución de ese temido líder –una mezcla actual estaría entre el demagogo Chávez y el tenebroso Bin Laden– terminaría con su hijo mayor derrochando dos millones de dólares por la performance de una hora de la cantante Beyonce en una fiesta privada para su entorno. Atrás quedaron en el olvido el Libro Verde, la Unión Árabe Socialista, la Jamahiriya, el apoyo ilimitado a cualquier movimiento subversivo, las amenazas de exterminio a Israel y las interminables horas arengando a sus seguidores. De la revolución en Libia solo ha quedado una cuenta más en la banca suiza. Más cercano a nosotros –tenemos que el telón aparentemente se está cerrando– para otro supuesto revolucionario quien también pensaba que gracias al petróleo contaba con un ingreso ilimitado de dólares para con ellos derribar al capitalismo es Hugo Chávez. Cual aprendiz de brujo dirigiendo baldes y escobas encantadas, Chávez establecía el tipo de cambio y controlaba los precios para crear una economía artificial que solo él se podía imaginar. Ahora inevitablemente se ha topado con la realidad y no le ha quedado más alternativa que devaluar. En el camino, regados como cadáveres, quedaron 10 años en los cuales ha despilfarrado 550 mil millones de dólares de ingresos petroleros, así como los ahorros y la esperanza de millones de venezolanos que le creyeron a esa versión caribeña del iluminado. Por otra parte, en la zona austral del continente, la política económica basada en el saqueo también está llegando a su término. El gobierno del matrimonio Kirchner primero decomisó el pago a los bonistas y acreedores, luego, con impuestos prohibitivos les expropió el patrimonio a sus agricultores; posteriormente les confiscó todo lo que los argentinos habían aportado durante años para sus pensiones apropiándose de los fondos previsionales de los trabajadores, y ahora están tratando de robarse el último botín que les queda echándole mano a las reservas. Es realmente increíble el continuo saqueo que esa pareja ha perpetrado. Con los fondos que se han apropiado a lo largo de estos años han podido sostener una absurda política de hostigamiento a la inversión privada con un aumento desmedido del gasto público financiado, este último, justamente por los recursos saqueados. Ahora que se les están agotando los botines y las presas para nuevos saqueos, están sin duda camino al despeñadero. Por tanto, no queda sino esperar, lamentablemente, que se producirá la crisis que erupciona en Argentina cada década con inevitable regularidad. En América Latina los últimos diez años se ha sufrido por un anacrónico conflicto ideológico que, finalmente, parece que está terminando. Los diversos procesos electorales que tenemos por delante durante el próximo par de años, que se inician hoy en Santiago, deberían finalmente consolidar una corriente mayoritaria hacia la modernidad. Enterrados en el olvido deberían quedar el libro verde del beduino, los aprendices de brujo y las saqueadoras de tumbas que tanto daño han causado.