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Apra y sus aliados impidieron censura a Simon y Cabanillas

2009/07/01

La oposición no alcanzó los 61 votos que habrían sellado la caída del gabinete. Alta votación a favor de la censura (56) exige una renovación ministerial inmediata, afirman.

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Solo el respaldo de algunos upepistas como José Vega y Aldo Estrada, la ines-perada abstención de legisladores como David Waisman, el conveniente silencio de parlamentarios como Rosa Venegas y la sospechosa ausencia del hemiciclo de otros congresistas le permitieron al Apra sacarles la vuelta a las dos mociones de censura al premier Yehude Simon y a la titular del Interior, Mercedes Cabanillas, y extenderle la agonía a un desgastado equipo ministerial cuya vida no se prolongaría más allá del 28 de julio. SIN MEA CULPA. Casi tres horas se prolongó el debate entre el oficialismo y la oposición. Apristas como Aurelio Pastor, José Vargas y Mauricio Mulder repitieron la tesis de que la censura era parte de una conspiración contra la democracia, y advirtieron que había en ella una gran dosis de participación foránea cuyo único propósito era traerse abajo al Gobierno. Además, defendieron una y otra vez la operación policial del 5 de junio, en Bagua, y acusaron a sus detractores de Unidad Nacional de ser el “furgón de cola” de un proyecto nacionalista antisistema por apoyar, con sus votos, la censura. Tal como ocurrió días atrás, durante la interpelación, no hubo en el oficialismo una solo autocrítica por la falta de planificación del operativo que derivó en la muerte de 24 policías y 10 nativos. Menos todavía el reconocimiento explícito de una responsabilidad política, que –según recordó Javier Bedoya de Vivanco– el mismo Apra le reclamó, en diciembre de 1963, al entonces ministro de Gobierno y Policía, ”scar Trelles, por la muerte de dos campesinos durante un desalojo. “Ahora hablamos de treinta muertos, y ya no se acuerdan de lo que entonces sostenían”, reclamó tras rechazar que su aval a la censura sea hacerles el juego a las fuerzas antidemocráticas. Rolando Sousa, del Grupo Fujimorista, por su parte, anticipándose al revés que más tarde sufriría el bloque no oficialista, reconoció que la censura no prosperaría “debido a la incapacidad de un sector de la oposición para darse cuenta de que con esa postura le hace el juego al Apra”, pero advirtió que, pese a ello, “ya nadie puede sostener al Gabinete Simon”. Similares observaciones formularon congresistas de Alianza Parlamentaria, del Bloque Popular y del Partido Nacionalista. Desde esta última tribuna, Fredy Otárola asumió como una “victoria moral y ética” el resultado de la votación que, en el caso del premier, se reflejó en 56 votos a favor de la censura, 32 en contra y 11 abstenciones. En tanto, en el caso de la ministra del Interior, fueron 55 congresistas quienes apoyaron su salida del gabinete, frente a 34 que se pronunciaron en contra y a nueve que se abstuvieron. “Simon y Cabanillas deben irse a su casa. Hay que tener visión de estadista para reconocer que se ha cometido un error”, subrayó Carlos Bruce. Sin embargo, todo indica que, por ahora, sus palabras no serán escuchadas.