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El Año de la barbarie

2010/01/10
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Pocas veces hemos tenido un inicio de año tan visiblemente atormentado. La foto del Mayor Bazán a punto de ser asesinado tiene que haber producido escalofríos hasta al más curtido. Por otro lado, la fallida designación como jefe del Inpe de una persona acusada de acosar sexualmente a sus hijos, al margen de si eventualmente es encontrada culpable o no, por la naturaleza de la acusación y del supuesto delito, generó una sensación de repulsión. Asimismo, hemos tenido el asesinato, al más puro estilo de ajuste de cuentas de la mafia, del director de uno de los más grandes penales del país, y un acto de criminal vandalismo perpetrado contra la ciudadela de Chan Chan por estudiantes de secundaria, en un viaje escolar. Es como si el país se encontrara entrando en un periodo de salvajismo descontrolado. Ante esto, uno esperaría que el Gobierno buscara compensar o tranquilizar de alguna manera esta situación, pero, lamentablemente, parecen haberse sumado a esta alarmante tendencia nacional. Las mentiras del premier, ante sus cada vez más frecuentes metidas de pata, no hacen sino encrespar aún más la irritación nacional. Negar que dijo lo que dijo, pese a que está filmado y reportado, simplemente envía el mensaje de que él considera que la población está compuesta por débiles mentales. Algún día aprenderá la importancia que tiene para el electorado el ver a un político reconocer un error y pedir perdón. Los mecedores en el Perú son un producto que abunda y del cual tenemos enormes excedentes. Por su parte, el Presidente García también parece descontrolado. Llama zonzos a los que no coinciden con él, luego se convierte en un analista político que 'maletea’ a todos los potenciales candidatos utilizando supuestas encuestas, que por su magnitud no pueden ser reales, o en todo caso, no serían de ninguna manera confiables. Al final, lo único que está logrando es encrespar el ambiente. Las preocupantes señales de barbarie no pueden ser tomadas a la ligera, especialmente estando en un año que es, para todo efecto práctico, electoral. Si bien para la mayoría de políticos, especialmente en el partido de gobierno, la única motivación para llegar al poder es el aprovechamiento, tienen que existir algunos que tengan una visión un poco más amplia. Creo que deberían ser conscientes de que si entran a una campaña electoral con la actitud confrontacional que está adoptando el Apra, el tono general va a ser de agresividad. Ello solo favorecería a los radicales antisistema, que parecían destinados a desaparecer, así como a aquellos que, no teniendo ninguna idea que exponer, no les queda más remedio que vender el silencio como si fuera un valioso activo, especialmente en una campaña en la cual el debate es reemplazado por la agresión. Por ello, sería conveniente que el Presidente se tranquilice y deje de pensar únicamente en el interés partidario o en su retorno eventual. Haría bien en adoptar finalmente la actitud de estadista que prometió al electorado, de esa manera al menos cumpliría una promesa electoral antes de terminar su mandato.