Sábado 26 de mayo del 2012 | 19°
¿Por qué se interesó por los indocumentados? Creo que porque mis abuelos fueron inmigrantes también. Fueron desde Japón a Estados Unidos. Me pareció interesante que hubiera inmigrantes en Japón, aunque son pocos –comparando con Estados Unidos–. Japón es un país racista y muy cerrado; entonces, pensé lo difícil que podía ser para ellos. Conocí a una peruana que estaba viviendo en las afueras de Kobe, donde hubo un gran terremoto. Ella sufrió mucho. ¿Y por qué se interesó en el Perú? Yo estaba interesada en vivir en Latinoamérica, porque creo que influye mucho en lo que pasa en Los Ángeles. Pero, como no soy antropóloga ni nada, cuando postulé a la beca Fulbright, imaginé que la gran comunidad japonesa que hay en el Perú me daría una ventaja. Lo que me gusta del Perú, además, es que, si no abro la boca, nadie se da cuenta de que soy extranjera. ¿Y qué pensaba hacer aquí? Vine en 2001 pensando en hacer un documental sobre Fujimori. Pero me dio más curiosidad saber cómo sería la vida para los artistas aquí. Yo pienso que el arte siempre tiene una dimensión política. Usted hizo el documental Against the Grain (Contracorriente), en el cual recoge experiencias de una serie de artistas que condenaron la dictadura de Fujimori con su arte. No todos. El trabajo de Natalia Iguiñiz trata sobre las diferencias entre clases sociales y asuntos de género. Ella hizo estos afiches de La Perra que pegó en las calles y que eran sobre las mujeres tratadas como perras. Y el otro trabajo que comentamos es una serie de retratos fotográficos de empleadas junto con sus empleadoras, incluyéndolas a ella y a su empleada. También hablamos del trabajo de Claudio Jiménez Quispe. Retablista. Toda su familia lo es. Él es ayacuchano, pero ahora vive en San Juan de Lurigancho. Vino escapando de la violencia en los años 80. Sus retablos documentan lo que pasó. Lo curioso es que había algunas coincidencias con los temas que trabaja Alfredo Márquez. Él, de hecho, fue detenido y encarcelado por su trabajo. Sí, por cuatro años. Él habla de esa experiencia en el documental y de por qué fue encarcelado. Él era parte del movimiento punk en los años 80, considerado terrorista aunque no lo era. Él hizo esta imagen Maolyn, que es un retrato de Mao al estilo en que Andy Warhol hizo su retrato de Marilyn Monroe. Álex Ángeles, uno de sus colegas en el colectivo, nos cuenta cómo tuvieron que explicarles esta obra de arte a los abogados, mostrándoles libros de arte. Otro artista con el que conversé fue con Eduardo Tokeshi, que hizo fardos y banderas. Él habla de cómo era ser una persona de ascendencia japonesa durante el gobierno de Fujimori. ¿Qué espera que pase con este documental? Lo que quiero es mostrar cómo sobrevivieron estos artistas en una situación tan difícil de censura y represión. También están acciones simbólicas importantes como el Muro de la Vergüenza y 'Lava la Bandera’. Para mí ha sido interesante ver cómo funciona la censura porque, en Estados Unidos, las cosas han cambiado desde el 11 de setiembre. Yo creo que no es un documental activista. No trato de convencer a nadie de nada. Solo creo que podemos aprender algo de lo que estos artistas han pasado. ¿En Estados Unidos hay control sobre el arte? Sí, pero no solo como gobierno sino como autocensura. Y eso también funcionaba bien aquí. No es necesario que alguien amenace a las personas. Pero también existía la censura. Tanto como para que el trabajo de Alfredo le costara ser detenido. Y ahora resulta irónico que Maolyn esté en un museo.