Domingo 27 de mayo del 2012 | 18°
El caso de Magaly Medina –condenada a cinco meses de prisión y 80 mil soles de reparación– está relacionado con dos derechos fundamentales en una sociedad: a la privacidad y a la información. ¿Cuál debe primar? En principio, el primero, es decir, el derecho de los ciudadanos a la intimidad. Hay, sin embargo, excepciones que el buen periodismo reconoce luego de realizar un análisis cuidadoso de cada situación particular. Los 'Principios rectores para los diarios y revistas del Grupo El Comercio’, que rigen la operación de Perú.21, indican que la excepción se aplica a las personas públicas; a más exposición pública, menos vida privada. Los ciudadanos tienen derecho a conocer sobre personas públicas, como un artista o un deportista al que ofrendan sus sentimientos, o un político al que transfieren la capacidad de tomar decisiones sobre su futuro. ¿Constituía la asistencia de Paolo Guerrero a un restaurante un tema de legítima cobertura noticiosa en un programa como el de la señora Medina? Sin duda, especialmente porque era la víspera de un partido y por los casos frecuentes de borracheras de los jugadores que afectan su desempeño en la selección nacional. Magaly TV, sin embargo, no logró probar que ello sucediera en la madrugada, lo cual motivó la demanda de Guerrero que al final mandó a la señora Medina a la cárcel, una situación que no se desea para nadie. Sin entrar en el análisis jurídico del expediente, algunos comentarios se pueden hacer sobre lo sucedido. Primero, la privacidad de la gente debe ser respetada; si debemos informar de ella, por razones como las señaladas previamente, hay que tratar de hacerlo con la mayor verosimilitud que nos sea posible. Segundo, los periodistas estamos sometidos a la ley, no somos intocables ni debemos crear un falso espíritu de cuerpo como el que criticamos a los 'otorongos’. Tercero, los periodistas usualmente sabemos muchas cosas, pero solo podemos divulgar lo que podamos probar razonablemente. Mientras ello no sea posible, la información reunida sirve como indicio para seguir investigando; nunca se debe dejar de verificar la data acopiada. Y cuarto, cuando metemos la pata, hay que rectificar con claridad y oportunidad, y sin arrogancia.