Domingo 27 de mayo del 2012 | 18°
Empezaremos por explicar qué es el alcoholismo. La OMS lo cataloga como el Síndrome de Dependencia del Alcohol y lo define así: “Un estado de cambio en el comportamiento del individuo, que incluye, además de una alteración que se manifiesta por el consumo franco de bebidas alcohólicas, una continuidad de este consumo de manera no aprobada en su ambiente sociocultural, a pesar de las dolorosas consecuencias directas que pueden sufrir, como enfermedades físicas, rechazo por parte de la familia, perjuicios económicos y sanciones penales. Es un estado de alteración subjetiva en el que se deteriora el dominio de la persona dependiente sobre su forma de beber, se produce una ansiedad por ingerir alcohol, poniéndose de manifiesto una importancia fundamental de consumirlo, y el planteamiento de las ocasiones de beber puede tener preferencia sobre el resto de sus actividades. Además de estos cambios, se observa un estado de alteración psicobiológica, con signos y síntomas ante la privación del alcohol”. ¿QUÉ MALES CAUSA? Sin duda es una definición mucho más completa, que a su vez explica –en su primera parte– el daño que produce el alcohol al ser ingerido en forma compulsiva. Sabemos –por estudios– que el alcohol puede ser absorbido desde el estómago después de cinco minutos de haber sido ingerido y que su nivel en la sangre también empieza a subir. Para poder producir algún tipo de daño en el hígado, por ejemplo, se debe tomar una cantidad equivalente a seis botellas de cerveza diarias por 20 años, cantidad que parece imposible, pero cuando se vive con estos individuos muchas veces es una realidad. Podemos afirmar que la calidad del trabajo que ofrezca una persona que ingiera esa cantidad de alcohol dejará mucho que desear. Evidentemente, no estará en capacidad de laborar. Igualmente, se produce un rechazo de la sociedad, pues son personas que no van a poder mantener un trabajo estable. Es gente que no es responsable, lo que ocasiona problemas de índole social y económico a todos sus dependientes. Regresando a los órganos afectados por el consumo excesivo de alcohol, es conveniente mencionar que se pueden producir problemas carenciales de algunas vitaminas, sobre todo de aquellas dependientes del complejo B y muchos órganos pueden ser dañados por este problema carencial. En muchas ocasiones el daño es irreversible, y en el supuesto que el paciente salga del problema del alcoholismo, el daño ocasionado seguirá siendo irreversible. Los órganos más afectados son el estómago, que recibe el alcohol, el páncreas y el cerebro.