Además:

Alcalde en revisión

2008/02/07
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¿Qué hacer con el sticker que le pusieron a su auto? Para un alcalde tan popular como Luis Castañeda -desde el inicio de su gestión esta es aprobada por cuatro de cada cinco ciudadanos-, y que, por ello, tiene la aspiración legítima de seguir trabajando en la Plaza Mayor, pero mudando su escritorio unos metros -del Palacio Municipal al Palacio de Gobierno-, lo ocurrido con las revisiones técnicas vehiculares (RTV) significa un gran traspié en su perspectiva. En este sentido, el anuncio que Castañeda hizo ayer en la comisión congresal que investiga las RTV, y por el cual estas se suspenden y termina el contrato con la empresa que ofrecía el servicio, constituye la cereza de una torta que fue mal concebida y peor preparada por parte de la Municipalidad de Lima. Después de que el consorcio Lidercon-Ivesur ganara, en agosto del 2004, la licitación para las RTV, pasaron más de tres años marcados por una bronca de campeonato entre los socios, mientras el Municipio titubeaba sobre qué hacer, para que los automóviles empezaran a ser evaluados. Pero cuando ello ocurrió, la cosas se pusieron peor pues arrancaron las quejas de los usuarios. Luego, vino Indecopi para ordenarle al Municipio -con toda razón- que no hay justificación para que las RTV sean prestadas por un monopolio. La respuesta fue que había una contrato de por medio que se debía respetar, el cual ayer Castañeda declaró su caducidad. Lo que nunca quedó claro en todo este proceso tormentoso -para la ciudad, los automovilistas y las propias concesionarias- es a quién quería defender el Municipio con las RVT. Su relación con el concesionario siempre fue extraña y dual. Por un lado, lo defendía ante las críticas de los ciudadanos; por el otro, lo atacaba por sus incumplimientos. En el camino, el Municipio acabó enredado en lo que es el papelón más grande de la gestión de Castañeda al frente de la ciudad, y al final este acabó pateando el tablero, pero dejando la sensación de que su capacidad técnica para encarar asuntos como estos es muy frágil, y que sería mucho más débil si tuviera por delante problemas de nivel nacional. Este es el momento de que el Ministerio de Transportes recupere la responsabilidad de las RTV y ponga en marcha un proceso como Dios manda.