Además:

Agendas individuales, horrores infernales

2009/06/07
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El horror con el que se ensañaron contra indefensos policías los nativos en Bagua debería de ser motivo de una profunda reflexión entre nuestros políticos, quienes manejan agendas propias que solo miran el interés partidario y dejan de lado totalmente al ciudadano. Evidentemente, los principales culpables son los dirigentes nativos que los llevaron a la confrontación. Pizango, como era previsible, ya se corrió, y el hecho de que haya sido apoyado en su fuga por dinosaurios agitadores que en lugar de disfrutar de su jubilación todavía sueñan con llegar a participar en algún régimen de terror, confirma que se trató de una conspiración. Lo absurdo del episodio es que Pizango salió campante de un hotel y con toda la calma del mundo se fue tranquilamente del país. ¿No se le ocurrió a la ministra del Interior –ya que lo estaba acusando de sedición– por lo menos seguirlo para poder atraparlo cuando llegue la orden de detención? Difícil creer que sea cierta tanta incompetencia. Por su parte, el Partido Nacionalista tuvo a su cargo, desde setiembre, la revisión de los decretos legislativos y no hizo nada. Recién ahora están apurados en exigir derogatorias buscando con ello, junto con su líder, subirse al coche de los nativos. Luego tenemos las ligerezas de Toledo que no está profundizando en la gravedad de los hechos y solo está pensando en atacar al Gobierno, asumiendo que de esa manera se gana aplausos. Más bien debería meditar sobre el error que fue crear la Conapa levantando la expectativa de la población nativa sin tener siquiera detrás un proyecto medianamente serio, aumentando la frustración. En el caso del Gobierno, la ministra del Interior no puede creer seriamente que va lograr convencernos de que una operación, con el desastroso resultado de 24 policías asesinados, pueda ser presentado como un éxito. Al igual que Pomac, que llevó a la renuncia de su antecesor, faltó labor de Inteligencia para conocer de antemano las fuerzas con las se enfrentaban y existió improvisación que permitió a los nativos despojar a efectivos de sus armas antes de que empiece la acción. Mientras que la unidad a cargo de prevenir conflictos de la PCM no podría haber hecho un peor trabajo ni logrado un mayor fracaso. Por otro lado, creo que, cuando se estabilice la situación, Yehude Simon –que es una persona decente– presentará su renuncia, ya que no puede ocurrir tamaña tragedia sin que nadie sea responsable. Lo cual llevaría a un cambio de Gabinete; espero que en ese momento Alan García reflexione que lo que el país requiere es construir un puente de estabilidad que asegure que lleguemos bien a las elecciones. Un gobierno con más compañeros que los que ya tenemos –entre ellos la ministra del Interior y el jefe de la unidad de la PCM en cuestión– sería un desastre. Por ello debería ir buscando algún independiente para el cargo.