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Adiós a las revistas hot

2009/09/09
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Ricardo, de 50 años, recuerda que debajo de su colchón tenía una revista porno en blanco y negro. Era su tesoro mejor guardado. Su secreto. La escondía cada noche y, cuando todos dormían, procedía a lo que hacen los chicos a los 16: masturbarse frenéticamente con la imagen de la chica en la cabeza, en el cuerpo, en el alma. Cuando su madre encontró el 'tesoro’, Ricardo fue obligado a quemar cada una de esas páginas pecaminosas. Hoy no hay necesidad de esconder nada debajo del colchón. Los secretos están en la pantalla de la computadora, basta con cerrar una ventana y borrar el historial para no dejar huella. Internet ha cambiado hasta los hábitos sexuales de los adolescentes. Hoy miran porno en la red, y gratis. Hoy no deben ir en busca de un kiosquero cómplice. Hoy no necesitan la 'solidaridad’ del primo mayor. Simplemente requieren conexión a Internet: en casa o en las cabinas públicas que irrumpen en cada esquina, donde la prohibición para que los menores accedan a contenidos pornográficos suele ser letra muerta. Los adultos no están al margen: siguen la misma tendencia, lo cual viene afectando a nivel mundial las ventas de las revistas de entretenimiento caliente, como Playboy (cayó 9% en el primer semestre de 2009). Una investigación en Gran Bretaña revela que el 90% de los chicos de entre 8 y 16 años vio pornografía en el monitor de la computadora. De hecho, se advierte que “hay nuevas generaciones de adolescentes que crecieron y se desarrollaron a la luz catódica de la pantalla con porno gratuito bajado de Internet”. Así, palabras como 'pornografía’ y 'sexo’ figuran entre los 10 términos más buscados por los niños que navegan. En el puesto 28 aparece 'senos’ y, en el 86 de la lista, 'chicas desnudas’. Lo reveló Symantec, una empresa especializada en seguridad informática, que entre febrero y julio de 2009 rastreó un total de 3.5 millones de búsquedas realizadas por usuarios registrados en su servicio on-line Family Norton, el cual les permite a los padres seguir los sitios que frecuentan sus hijos. Mis hermanos, de 14 y 16 años, lo saben bien, pero no dirán nada delante de su mamá. Cuando se juntan con su amigos del colegio alrededor de la computadora y cierran la puerta de la habitación, hacen 'zapping’ en sitios de contenido sexual. Así es, y no hay que engañarnos. Hablar de revistas porno es un tema de viejitos, me dice un comentarista en Facebook luego de haber lanzado una encuesta on-line para esta columna: ¿Cuándo fue la última vez que compraste una revista para adultos (tipo Playboy)? El 57% de 93 encuestados declaró que todo se lo bajaba de la red. Y no podría ser de otra forma: hay más de un millón y medio de webs adultas. Se estima que cada día abren sus puertas virtuales unos 350 nuevos portales XXX. Y lo que más se ve es el porno amateur, el no profesional, el clandestino. El Cholotube peruano, por ejemplo, o el argentinísimo Altapendeja.com, reemplazado hoy por www.dosual.com Víctor Cerna es psicólogo especializado en temas de sexualidad. Ha cumplido 35 años y todavía se considera como parte de esa generación de la revista bajo el colchón. “Mi hermano y yo compartíamos la Playboy, y la teníamos siempre bien escondida. Ahora todo ha cambiado. Internet ha impactado en los hábitos de conducta de la sociedad mundial, ha transformado hasta la manera de aproximarse al sexo, y ya vemos que basta hacer un click para acceder a contenidos explícitos de sexo. En ese sentido, es evidente que los padres deben estar atentos a lo que ven sus niños”, cuenta Cerna. Mientras calenturientos hombres se 'enganchan’ a los contenidos XXX, las redes sociales (Facebook y MySpace) se imponen como la actividad número uno de los internautas en los Estados Unidos. Al parecer, resulta más placentero 'socializar’ o preocuparse de otros temas (ver recuadro) que disfrutar en solitario de una escena hot, con excepción de los adictos al sexo virtual o de los que acuden a sitios calientes con regularidad mientras buscan pareja on-line o aplacan su soledad. Las mujeres no están al margen: la red es una 'escuela virtual’ para poses y prácticas que en otro tiempo eran impensables. Una lectora me cuenta que un video en Cholotube le enseñó cómo hacer un buen fellatio. Ella tiene 25 años. Y, sin bromas, cree que su madre y sus tías quizás aprendieron con la experiencia... “O quizás, simplemente, no lo hicieron por desconocimiento o miedo al ridículo. Me mata la curiosidad”, refiere. ÉPOCA DE CAMBIOS. Las generaciones que se iniciaron sexualmente con una revista porno debajo del colchón son cosa del pasado, y no volverán. Hay publicaciones que no se han quedado atrás, conscientes de los nuevos vientos. Es el caso de la revista española LIB, la cual nació en 1976. Sus representantes explican que uno de los cambios más notables que han experimentado es la Internet. “Lo que sucede es que siempre intentamos ofrecer al lector lo innovador del momento. Por ejemplo, cuando el VHS estaba ya en decadencia, nosotros ya estábamos preparados para el DVD. De esa manera, el lector tenía la posibilidad de adquirir ese producto nuevo o de seguir con el VHS hasta su extinción… Y cuando prácticamente no había teléfonos con Wap –estamos hablando por el 2004–, nosotros ya teníamos un portal en Wap, y lo mismo para los móviles con tecnología 3G”, cuenta uno de sus voceros. LIB considera que la Internet es una herramienta de difusión muy potente. No la ve como amenaza, así haya cambiado los hábitos sexuales de sus lectores. El psicólogo Cerna lo dice sin medias tintas: “Todo lo que la gente está buscando se encuentra en Internet... Hasta el sexo”.