Domingo 27 de mayo del 2012 | 18°
En una semana para el olvido, por los escándalos parlamentarios, una buena noticia ha pasado relativamente desapercibida, aunque es fundamental para la relación con nuestro vecino. La presidenta de Chile ha presentado un proyecto para derogar la Ley del Cobre, que reserva para su Fuerza Armada el 10% de las ventas de Codelco, mediante la cual, en los últimos tres años, le han transferido 4,200 millones de dólares para ser gastados en armamento. Si la propuesta es aprobada, las compras de equipo bélico, como cualquier otro gasto público chileno, formarán parte de su presupuesto y se eliminaría uno de los factores que más han contribuido a crear una corriente armamentista en la región. El otro factor es Hugo Chávez –extraña fusión de confusión velasquista con billetera árabe–, quien viaja de compras por el mundo. Ayer anunció 500 millones de dólares en tanques rusos, aunque, en su caso, a quienes causa más preocupación es a los colombianos. Volviendo a la relación bilateral, si se derogase la Ley del Cobre, a los militares de ese país les quedaría una reserva considerable y, en todo caso, la situación fiscal chilena usualmente ha sido más solvente que la nuestra, por lo que el ritmo de gasto no va a variar en el corto plazo. El solo hecho de transparentarlo, y de no tener en el futuro el riesgo de un repentino aumento en compras de armamento, producto de un boom minero como el de los últimos años, ya es un gran paso. Por nuestra parte, cometeríamos un error si siguiéramos por el mismo camino que ellos ahora están de-sechando. La propuesta de un canon para armamento es crear una distorsión presupuestal que, después, es muy difícil eliminar. El gasto en Defensa, al igual que el de cualquier otro sector, tiene que ser evaluado en conjunto, y el país, decidir qué se debe priorizar. No tiene ningún sentido que las necesidades de defensa tengan que esperar a que suban las cotizaciones del cobre o del gas, así como también sería absurdo que, debido a un boom, terminemos comprando armamento caro de todo tipo. Por otro lado, recientemente se otorgó 2000 millones de soles para equipamiento, que parece sencillo al lado de los chilenos, pero que es un esfuerzo para nuestro presupuesto; sin embargo, el proceso de adquisiciones no parece muy efectivo. Así que, antes que buscar ingresos dirigidos, se debería reformar la manera como la Fuerza Armada es manejada.