Sábado 26 de mayo del 2012 | 19°
Los accidentes con muertes fatales no cesan pese a las medidas de prevención. Esta vez, siete amigos fueron protagonistas de una tragedia. Dos de ellos perecieron y el resto resultó herido después de que el carro en el que viajaban se estrellara contra un muro de contención de fierro en la Costa Verde, a la altura de la playa Los Yuyos, en Barranco. Sucedió ayer a las 7:30 de la mañana. Los jóvenes salían de una discoteca barranquina y se dirigían a sus hogares –la mayoría reside en Jesús María–. Juan Carlos Gamarra Galindo (26) conducía el auto Mazda de placa HQ-8020. De pronto, chocó violentamente contra el muro, y el vehículo se partió en dos. El muchacho murió inmediatamente. El copiloto, Luis Miguel Pérez Lazo (26), logró salir pero se desplomó en el pavimento y murió a los pocos minutos. Resultó herido Juan Pablo Padilla Tolentino (24), dueño del coche e hijo del rector de Universidad Nacional de Ingeniería. También, Ricardo Stuart Fernández Franco (30), Christopher Franco Avendaño Velasco (26), Johnny Carazas Plascencia (25) y Raúl Document. Los jóvenes quedaron atrapados entre los fierros retorcidos y tuvieron que soportar cerca de una hora para ser rescatados y trasladados al Hospital de Emergencias Casimiro Ulloa. Si bien aún no se conoce los resultados del dosaje etílico de los muchachos, la Policía no descarta que hayan bebido licor. NO SE APRENDE. Lamentablemente, lo de ayer es una muestra de que la población aún no toma conciencia a pesar de los diversos operativos y endurecimiento de las normas. Como se recuerda, en octubre pasado, se elevó las penas de cárcel a conductores de transporte público que manejan en estado de ebriedad y se modificó el límite permitido de licor. La ley aprobada reduce a 0.25 gramos/litro el máximo de alcohol en la sangre. Sin embargo, las medidas parecen no estar dando resultados. ENERO FATAL. El Ministerio de Salud (Minsa) asegura que cada 24 horas, mueren 10 peruanos en accidentes de tránsito y advierte que en el mes de enero suele registrarse la mayor cantidad de estos casos. En rutas como la Costa Verde, los incidentes de este tipo son constantes debido a que es el tramo recorrido por las personas que salen de divertirse de los concurridos centros nocturnos de Barranco o Miraflores. Además, el Minsa reitera que el consumo de licor y drogas incrementa el riesgo de estas desgracias, convirtiéndose en una mezcla mortal. “Se ha cometido un error al bajar el límite de alcohol solamente a los conductores de transporte público cuando el 90% de los involucrados en accidentes de tránsito son choferes de autos particulares”, señala Luis Quispe Candia, director de la ONG Luz Ámbar. Para el experto en transporte urbano Paul Concha, el límite debería ser cero debido a que la responsabilidad del chofer involucra –muchas veces– la vida de otras personas, que mueren o quedan inválidas. De igual manera, Quispe Candia recuerda que en la capital este tipo de hechos son recurrentes. “Las cifras actuales bordean más de 720 muertos en lo que va del año en Lima”, explica. “Casos como el accidente de la mañana (de ayer) confirman la falta de fiscalización de las autoridades”, señala Juan Tapia Grillo, director del Centro de Centro de Investigación y de Asesoría del Transporte Terrestre (Cidatt). Según el último análisis de Cidatt, realizado con cifras de 2001 hasta 2008 sobre accidentes de tránsito, el número de víctimas se ha duplicado en Lima. Por otro lado, el Minsa reveló que 3,500 peruanos mueren y 50 mil resultan heridos en lamentables sucesos en las pistas del país cada año, aproximadamente. ¿Cuándo aprenderemos?