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Accidentes para cambiar la rutina

2009/09/10

Visita inesperada (The visitor, 2007), un tardío pero valioso estreno de cine norteamericano.

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Los sucesos del 11-S trastrocaron Estados Unidos. Las cosas en ese país ya no volvieron a ser como antes, y el panorama adquirió ribetes fascistas con el incapaz de George W. Bush en la presidencia. La tan preciada libertad del pueblo norteamericano decidió dejarse un poco de lado para darles más poder al gobierno y a los ricos industriales de la nación del Tío Sam. Visita inesperada es un pequeño filme que resulta más que interesante al establecer el retrato de aislamiento existencial en el que se ve inmerso el profesor universitario Walter Vale, interpretado por el excepcional actor Richard Jenkins. ¿Cómo así varía la realidad apagada en la que se mueve el maestro? La película, dirigida por Tom McCarthy, es clara: apunta a un cambio –radical hasta cierto punto– en el personaje de Jenkins. Su aislamiento, que también se da en el plano social, acaba por extinguirse cuando, en un viaje a la ciudad de Nueva York, conoce de manera casual a dos inmigrantes ilegales: el sirio Tarek y su pareja senegalesa. Al lado de ambos extranjeros, Walter inicia un aprendizaje que empieza en lo musical –Tarek le enseña a tocar su instrumento de percusión al profesor estadounidense– y termina en lo afectivo, como queda demostrado cuando el profesor Walter siente una rabiosa impotencia al saber que Tarek, una víctima del endurecimiento de las leyes migratorias que en Estados Unidos entraron en vigencia después del 11-S, es deportado pese a todos sus esfuerzos para ayudarlo. CLARO Y DIRECTO. El director McCarthy apuesta por un estilo, en lo posible, distanciado y austero, pero signado por formas que no se alejan demasiado del gusto del espectador promedio. Su historia es sencilla y así quiere mostrarla, con un desarrollo ordenado más acorde con el espíritu del cine neoclásico, evitando el sentimentalismo barato –la soledad del académico está despojada de tintes melodramáticos– para trabajar el renacimiento de un sujeto en la cincuentena de la edad. Por supuesto, esa sensación de vivir bajo un gobierno que comete abusos en contra de los ciudadanos queda a veces muy explícita en ciertos momentos de la película, dándoles a esas secuencias un aire de didactismo que subraya, innecesariamente, una preocupación puesta de manera tácita en la historia. Visita inesperada es una de esas inexplicables pero entrañables sorpresas que en ocasiones nos da la cartelera limeña. No va a durar mucho, así que, si aún se proyecta en algunas salas de la cadena Cinemark, puede apurarse en ir a verla.