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2010: el año de la W

2010/01/14
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Al escuchar a varios economistas afirmar que la salida a la crisis –si es que hay una salida– será 'en W’, no pude menos que evocar la misma letrita ocupando el espacio vacío entre el primer nombre y el apellido de George W. Bush. Nada tiene que ver, felizmente, con el mandatario estadounidense, aunque él pueda llegar a creer que es un homenaje de la humanidad a su devastadora herencia. Lo de 'salida en W’ significa caída, recuperación, nueva caída, nueva recuperación. Es decir, un tiempo de recaídas y recuperaciones como quien se repone de una peligrosa enfermedad. Y así hasta que nos recuperemos del todo o hasta que decidamos abandonar los esfuerzos que la recuperación reclama y nos entreguemos a la desmoralización propia de quienes no pueden avizorar un horizonte mejor. Es decir, este 2010 será un año de montaña rusa, un año desparejo, accidentado y, sin duda, lleno de sustos, zozobras y sorpresas. La prensa local es bastante más optimista que la de los países industrializados, y si nos atenemos a las declaraciones de nuestra clase política, sobre todo luego de que un producto como la palta fuera aceptado en el mercado estadounidense, nuestra disposición debería ser la mejor pues, siguiendo la corriente, podríamos habitar un mundo –transitorio pero real– de expectativas positivas. Como la ciencia económica está también determinada por nuestra percepción de lo que va a ocurrir, presumo que todos los esperanzadores mensajes que recibimos son –o parecen, al menos– parte de una hábil e inteligente estrategia gubernamental para crear un colchón de sonrisas a los malos tiempos que, eventualmente, podrían venir. Siendo realistas, podemos afirmar que en tiempos de 'W’ hay de todo: buenas y malas noticias. Como casi siempre, y como ha sido casi habitual para nosotros. No es novedad que nacimientos y defunciones, al igual que enfermedades y celebraciones, sean parte de nuestra existencia. Saber que la realidad no es lo uno, ni lo otro, sino ese devenir permanente en el que todo cambia, puede hacernos más sólidos a la hora de enfrentar las horas oscuras. La BBC dice respecto a este año: “Aunque en el 2009 se evitó la depresión de la economía mundial y la mayoría de los países empezó a salir de la crisis, el 2010 definirá si la recuperación lleva algún impulso o es una bala de salva”. Lo negativo es que la enorme deuda y el creciente desempleo en Estados Unidos y en otras naciones industrializadas no generarán un nivel de demanda y consumo adecuado para impulsar la economía. En América Latina, el país de México –por su estrecha y alabada relación con EE.UU.– seguirá sufriendo –más que otros países del área– las conmociones internas de una superpotencia que, como pudimos leer esta semana en nuestra columna, está más preo-cupada en llevar adelante guerras totalmente inútiles que en impulsar realmente a su sector productivo. Salvo sorpresas, los otros países, con altibajos y con algunas diferencias, podrán mantener la cabeza fuera del agua.