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Tras 16 años, caso Cantuta va dejando atrás la impunidad

2008/07/18

Un día como hoy, el grupo Colina los mató a tiros, sindicándolos, sin razón, como terroristas. Familiares dicen que hoy la verdad se abre paso y que la impunidad fue derrotada.

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Cada 18 de julio, desde 1992, el dolor invade con mayor fuerza a los familiares de los nueve estudiantes y un profesor de La Cantuta al recordar su cruel asesinato, pero a diferencia de los años anteriores en que sentían impotencia porque el poder político prevalecía ante la justicia, hoy será la primera vez que recordarán esta fecha sabiendo que la impunidad fue derrotada y que los acusados están frente a los tribunales o purgando condena. Han sido 16 años de terca lucha por ser escuchados y para que la verdad se abra paso. Así, con el apoyo de organizaciones defensoras de los derechos humanos, lograron que se procese a los militares que integraron el destacamento Colina, autor de las matanzas. Aquella madrugada del 18 de julio de 1992, un sábado, el profesor Hugo Muñoz y los universitarios Bertilda Lozano, Dora Oyague, Enrique Ortiz, Armando Amaro, Juan Mariños, Marcelino Rosales, Heráclides Pablo, Robert Teodoro y Felipe Flores no pudieron escapar a la crueldad de sus asesinos. A balazos los mataron, y luego los quemaron. La noche anterior los habían secuestrado del claustro universitario por la simple sindicación, sin ningún sustento, de que eran los terroristas que habían dinamitado la calle Tarata, en Miraflores. Las investigaciones del Ministerio Publico y de un tribunal de la Corte Superior han concluido que el grupo Colina obedecía a una estructura militar que era controlada desde el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) como parte de la política ordenada por el entonces presidente Alberto Fujimori, quien hoy es procesado por este y otros crímenes en la Corte Suprema. Rayda Cóndor, Carmen Amaro, Gisela Ortiz, Carolina Huamán y otros familiares de las víctimas saben que estos juicios no les devolverán a sus seres queridos, pero están convencidas de que harán prevalecer la verdad y el hecho de que las violaciones de los derechos humanos jamás quedan impunes. Hasta ahora, algunos ex militares involucrados como Santiago Martin Rivas y Carlos Pichilingüe Guevara, sindicados como los oficiales que dirigieron la masacre, siguen negando su participación. Sin embargo, los hombres que fueron sus subordinados los han delatado largamente. Estos últimos inclusive han pedido perdón a las familias de las víctimas y a la sociedad, pero algunos de los familiares de los asesinados solo han podido contestar que el perdón solo lo otorga Dios.