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2009/02/11
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El ingreso de temas a la agenda política tiene un origen muy variado. Puede ser que sea por genuino interés nacional (cosa rara), o porque tiene potencial electoral (lo más probable), o por simple interés partidario (la mayoría de los casos). Durante la gestión de la anterior ministra de Transportes, el fracaso del plan Tolerancia Cero era un tema central de discusión que incluso llevó a un intento de interpelación. Después de esa situación coyuntural, y pese a que el número de accidentes en las carreteras ha seguido en aumento, los congresistas ya no están interesados. Pero el problema no ha desaparecido y menos aún se ha solucionado. Lamentablemente, 34 muertos en menos de 48 horas nos han retornado otra vez a la realidad, recordándonos cómo la absoluta falta de control con la que operan la mayoría de empresas de transporte interprovincial, genera diariamente accidentes. Si el chofer no se queda dormido por estar 12 horas al timón, sucede que hace maniobras temerarias por estar apurado o, en todo caso, el bus camión en el que viaja está tan mal ensamblado que colapsará en pleno trayecto. Finalmente, si nada de esto ocurre, siempre tiene usted una alta probabilidad de que su vehículo sea asaltado. En realidad, viajar en ómnibus por el interior del país continúa escalando posiciones en la liga de las principales causas de muerte para los peruanos. Por otro lado, si bien la solución al problema no es sencilla –ya que va desde eliminar la masiva informalidad empresarial que existe en ese sector, hasta la introducción de revisiones técnicas efectivas–, el punto de partida tiene que ser necesariamente el lograr ejercer control al menos en las principales vías. En la actualidad ni el Ministerio de Transportes ni la Policía realizan un adecuado control. Peor aún: ni siquiera lo logran hacer correctamente en las garitas de salida de Lima, lo cual debería de ser fácil. Imagínense el total descontrol que existe en los otros 22,000 km de carreteras del país. La situación ha llegado a un punto en el que ya no se trata de anunciar nuevos programas marketeros como Tolerancia Cero, sino de asumir responsabilidad. Creemos que si el control no se establece pronto y continúan estos horrorosos accidentes, entonces en ambos sectores se debe probar nuevas gestiones que al menos intenten, con más convicción, eliminar este flagelo nacional.