Las cabinas de Internet han sido el trampolín de muchos emprendedores y al mismo tiempo, contribuyen para que miles de personas puedan acceder a Internet. Sin embargo, en los últimos años se ha incrementado el nivel de riesgo para los usuarios de cabinas. Por un lado están los peligros a los que están expuestos los niños, y por otro, programas espías instalados por personas malintencionadas. "Laboratorio Virus" realizó una investigación entre enero y abril de este año en distintas cabinas de Lima Metropolitana para conocer los peligros existentes en algunos locales, obteniendo cifras preocupantes.
Hace poco escuché decir a un amigo: "Ven a verme lo más
antes posible". Esta frase peculiar me permitió identificar la presencia de un
error que debemos corregir: no se puede decir "más antes", pues por sí solo el
adverbio de tiempo "antes" se refiere a algo que sucederá lo 'más pronto', ni
tampoco se puede decir "más después", ya que "después" se refiere a un hecho
que acontecerá 'más tarde, más adelante',
por tanto, sería repetitivo e incorrecto usar el adverbio de cantidad
"más" con estas formas, pues la expresión quedaría como: *más más pronto o *más
más tarde. En conclusión, sería recomendable modificar la frase de la siguiente
manera: Ven a verme lo más pronto
posible.
Todos sabemos que el comic es un producto comercial, pero también generacional; tiene que reinventarse para poder mantener vigencia y ampliar sus horizontes a los nuevos lectores. Nacido como medio de distracción a los niños, el popular "chiste" ha pasado por constantes cambios, adaptándose a cada moda cultural, a categorías para lectores jóvenes y adultos, y actualmente, a horizontes que tiran por tierra muchos valores morales ¿será un fiel reflejo de nuestra sociedad actual?
¿Por qué los relatos de hadas, bestias y brujas medievales de estos compiladores alemanes aún seducen doscientos años después de su primera publicación? Jorge Villanueva va más allá de los simbolismos de la ficción y demuestra que si bien estos cuentos infantiles no se basan necesariamente en el horror o el placer, tampoco los ignora ni los descarta.
Hace más de dos meses que llegué de la Antártida y solo pienso en regresar. La ciudad nunca fue de mis lugares favoritos y Lima no es la excepción. Soy una chica de provincia que creció jugando sin rastro de nanas alrededor, libre hasta el atardecer. Desde aquella época entendí que mi hogar estaba fuera de mi casa, de toda casa, allá lejos y hace tiempo.