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24.JUL Lunes, 2017
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Le piden propuestas

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2017-07-02

Ayer, en “La ilusión del diálogo” (El Comercio), Fernando Rospigliosi sostiene que es improbable que una conversación entre el presidente Kuczynski y la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, resuelva el problema de la crispación y los enfrentamientos entre oficialismo y oposición. Por varias razones, dice, no tiene sentido pedir el diálogo y más bien se debería apelar o por intensificar el enfrentamiento que “amenace su fuente de poder (el Congreso)”, o por una negociación que parta por el indulto del ex presidente Alberto Fujimori y obligue a la oposición a conciliar en algunos puntos de la agenda oficialista.

Buenos días, soy Beto Ortiz y se me chorrea el helado, se me quema el arroz, se me moja la canoa, se me escapa el aire, me miden el aceite, me suda la espalda, me late el asterisco, se me cae la mano, se me quiebra la muñeca, se me cae el jabón, se me caen los pedos, me zumba el arete, me remueven los frejoles. Soy maricón, marica, mariquita, maricueca, mariposa, mariposón, oñoñoy. Soy homosexual, gay, drama-queen, rarito, falladito, enfermito, sau y recontra sau. Soy cabro, cabra, cabrito, brito, británico, british, brócoli, cabrilla, tramboyo, cangrejo, marisco, mariscal. Soy pato, chivo, chivato, chivatón, chavón, rosca, rosquete, rosquetón, desportillado, mujercita, amanerado, torcido, delicado, chueco, afeminado. Soy bebita, muñeca, princesa, reina, reinona, ñoco, bollo, trolo, puto, potorroto. Soy chimbombo, entendido, buses, loca, locaza, joto, pájara, plumífera, plumosa. Soy del ambiente, del otro equipo, del otro bando, del gremio, de la tribu, del club, de la secta. Soy Gatorade. Soy chísiri cósoro. Soy ollita, olla antigua, cacerola, cacerolón. Soy activo participativo, soy pasivo confundido, soy moderno moldeable. Soy culero, entendido, retorcido, invertido, pervertido, depravado, desviado, uranista, sodomita, Soy una abominación. Soy cacanero, cacanéitor, mapero, maperillo, mostacero, Mustafá, muerde-almohadas, sopla-nucas, sopla-pollas, chupa-cuete pero sobre todo, soy mercadería averiada.

En la columna anterior me referí a la indignación ante la tragedia del incendio de la galería Nicolini en Las Malvinas, y señalé que el caso tenía varios ángulos que merecían cubrirse a fondo y que Perú21 no los podía perder de vista en su agenda.

Charles Nelson, profesor de Neurociencia de Harvard, estudia el desarrollo neurobiológico y el efecto de la adversidad en el desarrollo cerebral de los niños. La mayoría del desarrollo humano ocurre durante los primeros seis años. Los ambientes adversos y la privación, incluyendo la desnutrición, negligencia, estrés y violencia en la primera infancia, alteran la biología y trayectorias normales del desarrollo, el bienestar físico y mental, el aprendizaje y el comportamiento en la vida adulta. Revertir estos efectos es muy difícil.

Es mundialmente conocido lo dañino que es para la salud el exceso de sodio, azúcar y grasas trans dentro de cualquier alimento, además de otras cientos de sustancias que ayudan a preservarlos para que sean aptos para el consumo humano sin malograrse meses, inclusive años. Estas sustancias muchas veces son de difícil rastreo en estudios de laboratorio y pasan delante de autoridades sanitarias sin mayor problema. Lo que está aprendido por la población es que el exceso de sodio posee efectos dañinos sobre el aparato cardiovascular al elevar la presión arterial y de esta forma altera la calidad de vida de las personas. Asimismo, produce una excesiva retención de líquidos llevando a los pacientes a desarrollar obesidad; por ejemplo, en el caso del azúcar, el daño al páncreas es prácticamente irreversible y la diabetes toma desprevenidos a millones de pacientes en el mundo y no solo adultos, sino niños que se crían en un entorno desfavorable dado que los padres tienen hábitos nutricionales malos y una adicción producida por la azúcar que no los deja vivir tranquilos, que hoy por hoy, creo que es la adicción más fuerte en el sistema de salud. Finalmente, las grasas trans o saturadas, que las encontramos en frituras, carnes, quesos, entre otros, ensucian las arterias formando placas que logran que el corazón muera, ya que tapan el ingreso de sangre al músculo que debe latir las 24 horas del día toda la vida. Es necesario saber qué horizonte debemos llevar en nuestro país, sobre todo si pensamos en la alimentación de nuestros niños, ya que ellos serán los herederos de nuestra cultura. En el Perú tenemos verduras, frutas, granos como para preferir alimentos procesados y sin un etiquetado responsable. Revisemos el etiquetado de los productos que compremos para poder decidir bien con qué elaborar nuestros alimentos y de preferencia busquemos todo lo orgánico a alimentos procesados, envasados o enlatados. Espero sus comentarios en doctor@drjeanpaulosores.com

Sorprendente la salida de Jaime de Althaus del Canal N después de 18 años al frente de La hora N. Por supuesto que un grupo privado de medios puede contratar y despedir a quien le plazca, eso no lo cuestiono. Lo mismo se aplica a quien escribe esta columna en un diario del mismo grupo.

“Señora, ¿no? Bueno señorita, muy bien. Sí, porque las vírgenes han pasado muchas Navidades, pero ninguna Noche Buena”. “A mí me enseñó una cosa mi madre: las mujeres después de ser chismosas, son mentirosas”. “Yo creo que ella tiene buenos pechos, ah, está bien estructurada”. “Para la Cortesana Todopoderosa todo es posible”. Las frases que acaban de leer no corresponden a publicaciones de páginas en Facebook tales como ‘Macho Peruano que se Respeta’ o ‘Dilo sin Roche’, tampoco a un grupo de WhatsApp de compañeros de promoción de colegio de hombres donde se comparten calatas y videos porno, mucho menos son citas de conversaciones de amigos que se juntan en la esquina a hacer hora. No, todo ha sido dicho por nuestros padres de la patria, Edwin Donayre, Humberto Morales, Rolando Reátegui y Roberto Vieira, respectivamente, refiriéndose sin ningún pudor y con ese lenguaje arrabalero, machista y misógino a congresistas y a funcionarias públicas que discrepan de ellos. Qué podemos esperar en materia de defensa de los derechos de la mujer si nuestros representantes ante el Poder Legislativo piensan de esta manera.

Los noventa estuvieron marcados por los videos que grabó subrepticiamente Vladimiro Montesinos. En ellos vimos desfilar a la clase política y empresarial de la época. Para Montesinos, estos videos eran herramientas políticas para alinear y torcer voluntades.

En las películas de cowboys, los malos se apoderan del pueblo y liberan sus perversiones —matar y asaltar por diversión—. Luego nos enteramos de que este recurso acompaña la existencia de un negocio sucio. En el giro adicional, el verdadero jefe es alguien más malo y más ruin que actúa desde las sombras. El público acepta esta estructura y se deja llevar por la trama. Pero cuando esta misma dramaturgia se da en la realidad (el estalinismo, el castrismo, el chavismo), la gente la niega. Extraña psicología. Bueno, todo este entramado truculento, con delincuentes gobernando y el narcotráfico como negocio, sucede en Venezuela. Lo vengo denunciando desde hace muchos años en ensayos y artículos. Hoy es obvio; como obvio es (y no reconocido aún) que Castro es el jefe “desde las sombras”. Hugo Chávez preparó con calma este horror. Durante 17 años, jóvenes desadaptados fueron preparados, en Cuba, para la guerra asimétrica. Los vaciaron de remordimiento y de compasión. Formados como asesinos, al regresar, los empleó la Guardia Nacional y el ejército. Por esto, la tasa de deserción en la Guardia Nacional es tan baja y su maldad tan alta. El 2014, sofocaron las manifestaciones populares con el método castrista de generar terror con un tiro en la cara. Este 2017, hicieron lo mismo y causaron fríamente un asesinato al día. Para aumentar el temor en las redes, les abren el pecho con un disparo de gas o de pelota (metra), a quemarropa, y los arrollan con tanquetas. La gente siguió en las calles. Subieron a cinco los asesinatos diarios y la gente sigue en las calles. Es que los esbirros equivocaron el diagnóstico del pueblo venezolano de mamadores de gallo, bebedores y reinas de belleza. Les faltó el eje más importante, el del “bravo pueblo”.

A pesar de que no es ninguna sorpresa, las ciudades concentran riqueza y prosperidad, y, por lo tanto, atraen a las personas en su búsqueda de bienestar. Son un imán para las personas más necesitadas, hambrientas de siquiera una oportunidad que les permita progresar. De hecho, 3.3 millones de peruanos que viven en situación de pobreza habitan en las ciudades de nuestro país (INEI, 2016). Sin embargo, ellas y, en especial, Lima se presentan como espacios muy vulnerables en los que los riesgos se incrementan y la calidad de vida es cada vez más difícil de alcanzar. Aunque no se quiera creer, no es que las ciudades solo atraigan la pobreza, también la producen.