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LA PORTADA DE HOY

30 horas de terror

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Noticias

2017-05-25

El congresista Mauricio Mulder comenta sobre el desenlace del caso Chinchero, las interpelaciones a la vista y la situación del ex presidente Alejandro Toledo.

Uno. Fuertes declaraciones del premier Fernando Zavala respecto al uso político de las interpelaciones por parte de Fuerza Popular. Salvo por el detalle, no pequeño, de que la interpelación al ex ministro Martín Vizcarra fue liderada por Acción Popular (no por el fujimorismo), es cierto que la oposición está haciendo un uso desmedido de la misma. Esto lo decimos a sabiendas de que en democracia la interpelación es un mecanismo político válido; pero en lo que va de esta gestión, no solo debemos mirar las interpelaciones, sino también las visitas de los ministros a las comisiones del Congreso. En estas, el Ejecutivo pierde horas de horas para responder diatribas y, la mayoría de veces, escuchar excesos e insultos. Como bien dicen, está bien culantro, ¡pero no tanto! El Legislativo debe invitar a los ministros, interpelarlos cuando crea conveniente; pero en el exceso está el problema. Y si medimos las visitas en el primer año, pues estas están pasando, ciertamente, lo entendible.

Hay decenas de estudios que muestran con bastante claridad que, en promedio, las personas suelen ceder con más facilidad a la tentación de portarse mal cuando no hay nadie mirándolas, incluso más que cuando su “travesura” puede quedar impune habiendo testigos. Pero Nadie quiere ser atrapado in fraganti ni ser considerado deshonesto, ni siquiera a los propios ojos. La manera en la que este tipo de conductas se racionalizan suelen ser siempre las mismas y están basadas, casi todas ellas, en una idea que dice más o menos: “esto no le hace daño a nadie” o “esto (que estoy haciendo) es insignificante”. Es decir, las personas a veces se permiten ser deshonestas delante de sus propios ojos, pero jamás delante de los ojos de los demás. Estamos hablando, claramente, de personas normales, no de delincuentes.

¿De cuándo acá la lenta, farragosa, papelera y mediocre Contraloría peruana resulta el oráculo de la verdad absoluta y sus informes dignos de Einstein? De lo que yo recuerdo, esa es una institución que JAMÁS ha funcionado satisfactoriamente. El único de los contralores que recuerdo que hizo bien su trabajo fue Miguel Ángel Cussianovich (antes ministro de Trabajo en 1963/64) bajo el segundo belaundismo e inicios del Aprocalipsis, que se metió valientemente con todo en los casos Guvarte y Mantaro/ Pachitea y que le paraba los machos sin pestañear a Alan I al inicio de su gobierno (curiosamente, años antes hubo un contralor, César Salazar Souza Ferreira, que estuvo al mando por 26 años –1954/70– hasta que le sacó el dictador Velasco para militarizarla).

Philipp Budeikin, joven ruso estudiante de Psicología, ideó la Ballena Azul y la disparó en la red social de su país, VKontakt, quizá inspirado en un libro, Nerve, y la película Un juego sin reglas.

Mi sensación, no sé si la comparten, es como si este gobierno tuviese años en el poder. Hay un desgaste muy prematuro y solo han pasado 10 meses. No hay frescura ni creatividad en las reacciones del gabinete PPK.

La renuncia de Vizcarra, previa al informe de la Contraloría General de la República, evitó la censura aun cuando no es seguro que lo quisieran censurar. Habrían otros interpelados en el ducto, como Basombrío. La interpelación es un derecho político del Congreso y ello no es debatible; el problema es que la censura si se utiliza a diestra y siniestra, sería contraproducente para la imagen política de la mayoría fujimorista. Algunos piensan que el fujimorismo pretendía solo “ajustar” a Vizcarra y más bien censurar a Basombrío, pero con la renuncia del primero, Basombrío, a quien tienen en la puntería, podría ser la próxima víctima.