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"Regresen a clases"

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La violencia los llevó a perder todo y destruir sus vidas

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Ellos acuden a terapia y ahora intentan ser un testimonio sobre cómo no se debe actuar.

César Martinez

César Martinez

Hace más de cinco meses que Ernesto, de 28 años, fue abandonado por su pareja, y la culpa es de él. Él lo reconoce, como también ha reconocido su agresividad, su violencia . “Tuvimos una pelea muy fuerte. Fue muy duro porque ese día le levanté la mano, como nunca lo había hecho antes. Lo peor es que lo hice frente a mi hija, de un añito”, nos contó.

La reacción de ella fue irse, alejarse lo más que podía, y llevarse a la pequeña. “Me dijo: ‘Estás loco, estás enfermo’, y se fue. No la culpo. Yo hice mal y me arrepiento todos los días. Entré en depresión”, narró.

Nos dijo que todo comenzó por sus celos enfermizos. Seguía a su pareja, empezó a husmear entre sus contactos de Facebook. “Creía que me era infiel. Teníamos un negocio, el que comencé a descuidar por mi comportamiento. Hasta que sucedió la agresión”, señaló.

Ahora, él asiste al programa “Hombres que Renuncian a su Violencia”, que desarrolla la Gerencia de la Mujer de la Municipalidad de Lima. “Cuando le conté a mi padre que estaba en terapia, él me dijo: ‘Esas son mariconadas’”, expresó tras recordar que su madre también fue agredida. En este lugar, Ernesto ha recibido asistencia individual y grupal. “Creo que los hombres violentos sí pueden cambiar, pero no solos. Tienen que pedir ayuda y esto no siempre es fácil, porque los hombres pensamos que podemos hacerlo todo”, dijo.

Otro es el caso de Jaime, de 56 años. Él ha tenido cuatro esposas, a las que ha agredido. La última de ellas fue la que hizo que su vida cambie. “Me dio duro, entonces pedí ayuda. Fue en ese momento que tomé conciencia de que mi vida era un fracaso”, indicó.

También es consciente de lo que ha hecho y de la necesidad de reparar el dolor causado. “Yo acepto que me he equivocado, pero no es fácil; no es fácil reconocerlo, no es fácil sentarse acá y decir ‘soy maltratador’. Lo único que quiero hacer, ahora, es reparar todo el daño que generé”, señaló.
Relató que, de pequeño, vio cómo su bisabuelo golpeó a su bisabuela; también vio a su abuelo –que era alcohólico– atacar a su abuela. Su madre terminó siendo alcohólica y víctima de la agresión de su padre.

Él también forma parte del citado programa municipal. “Esto me ha ayudado a tener una nueva relación con mi nueva (y quinta) pareja. Ella, que también fue víctima de maltrato con otros hombres, asiste conmigo a las terapias. A ella no la he agredido”, dijo.

Sobre este tema, Carmen Martínez, subgerente de Servicios Integrales de Protección frente a la Violencia de la Alcaldía de Lima, sostuvo que en lo que va de esta gestión se ha atendido a 72 varones y otras 1,055 personas saben de la existencia del programa.

Acotó que es necesario que la violencia sea atendida de forma integral, lo que incluye al agresor. “Eso no quiere decir que exista conciliación y vuelva con la misma persona”, aclaró.

Tenga en cuenta

  • La psicoanalista Carmen González, fundadora de la Clínica de las Emociones, señaló que es posible que un hombre pueda superar su violencia siempre que descubra su agresividad, el origen de la misma y acuda a asistencia profesional.
  • Dijo que tanto el maltratador como la maltratada son dos caras de una misma moneda. Ambos deben acudir a terapia.

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