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Ponen en duda teoría del suicidio de mayor FAP en Las Palmas

Domingo 01 de abril del 2012 | 10:16

Aunque la investigación policial determinó que el oficial Jorge Olivera Santa Cruz se quitó la vida de un disparo en el tórax, nuevas fotos de la escena del crimen hacen indicar lo contrario.

Aún no hallan la bala que acabó con la vida del oficial. (F. Latina)
Aún no hallan la bala que acabó con la vida del oficial. (F. Latina)

Luego de que las investigaciones de la Policía Nacional concluyeran que el mayor FAP Jorge Olivera Santa Cruz se suicidó de un disparo en el pecho, nuevos indicios ponen en duda la teoría de que el oficial se quitó la vida el pasado 23 de marzo en la base aérea Las Palmas en Surco.

El programa Sétimo Día propaló imágenes de la escena de crimen en la que se aprecian algunos detalles que llaman la atención, como la distancia entre el arma y el cuerpo del militar. Además, el celular con el que se contactó en reiteradas ocasiones con su esposa se encontraba guardado en el estuche de su cinturón.

Asimismo, informan que la prueba de absorción atómica practicada a Olivera Santa Cruz indicaría que este disparó solamente con la mano derecha, pero que en la izquierda tenía rastros de sangre.

De otro lado, el documento balístico forense determinó que “el cuerpo tenía una herida cursoperforante en el tórax, orificio de entrada en el pectoral izquierdo y de salida en la región escapular izquierda”.

También señala que hasta ahora no se ha encontrado la bala que provocó la muerte de Olivera, reveló Miguel Choquehuanca, abogado de la familia.

TESTIGO CLAVE
El técnico de primera Wilfredo Percy Mori Urquizo (24), quien fue la última persona que vio con vida al mayor de la FAP, dijo en su declaración a la División de Homicidios que ambos patrullaban la base cuando el mayor Olivera le pidió que detuviera el auto y lo esperara, se bajó y caminó hasta que lo perdió de vista. Tres minutos después, escuchó un ruido y pensó que se trataban de fuegos artificiales, fue a ver de dónde provenía el ruido y encontró a Olivera muerto.

Este no es el único caso de una extraña muerte ocurrida en un cuartel de la FAP, ya que en noviembre de 2000, el cadete José Luis Poma Payano (18) falleció cuando realizaba el servicio nocturno. Al día siguiente, sus padres fueron notificados de que su hijo se había suicidado, pero tras varios años de averiguaciones, descubrieron que el joven no se había quitado la vida.

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