Sábado 26 de mayo del 2012 | 20°
Enrique Castillo,Opina.21
ecastillo@peru21.com
Sin embargo, no estamos ante el fin de la lucha ni mucho menos. Si bien es un momento clave porque golpea las pretensiones del Movadef y de sus seguidores, y seguramente va a diezmar las huestes que comandaba ‘Artemio’, tenemos que ser conscientes que se trata de una etapa más que debe ser adecuadamente aprovechada.
Ante esta importante captura, los pocos cuadros de Sendero Luminoso que aún pueden quedar deben estar preparando ya repliegue temporal para un posterior reagrupamiento; mientras que el narcotráfico también debe estar evaluando y manejando nuevos escenarios, para seguir contando con una fuerza de sicarios bien armados que le permita mantener abiertas las rutas para la salida de la droga, y amenazar la presencia policial con ataques a los puestos.
La captura de ‘Artemio’ muy probablemente va a permitirle al presidente Humala un nuevo incremento de la aprobación ciudadana en la próxima encuesta, pero mal haría el Gobierno en repetir el error del fujimorismo en 1992, cuando creyó que la sola captura de Abimael Guzmán generaría un desbande y la consecuente desaparición de Sendero Luminoso.
Es en este momento en el que hay que apretar más el acelerador en diversas líneas –social, policial-militar, legal, etc.– para poder pacificar totalmente la zona y hacer retroceder, hasta la total reconversión, a quienes hoy por hoy creen en la resurrección de Sendero, ya sea política o militarmente. Pero hay que tener claro que los seguidores de Abimael son solo una parte del problema, las otras partes son el narcotráfico y el abandono de la sierra y de la selva.
Si no se ataca todo en simultáneo, la subversión y el descontento tomarán nuevas formas.