Sábado 26 de mayo del 2012 | 20°
Un tribunal italiano decidió hoy que Francesco Schettino, el capitán del crucero que naufragó frente a la isla de Giglio el mes pasado y que causó la muerte de al menos 17 personas, entre ellas dos peruanos, permanecerá bajo arresto domiciliario.
El comandante fue arrestado al día siguiente del desastre del 13 de enero, acusado de homicidio y de abandonar el Costa Concordia, antes de que los 4,200 pasajeros y tripulantes fueran evacuados.
Schettino, quien admitió ante la Fiscalía que acercó demasiado el navío a la isla, está bajo arresto domiciliario desde el 17 de enero pasado.
La semana pasada, las autoridades italianas suspendieron la búsqueda de cuerpos en la embarcación tras recuperar 17 cadáveres. Un total de 15 personas permanecen desaparecidas.
En tanto, el casco del Costa Concordia sigue sobre una zona de rocas a menos de 100 metros de la costa de Giglio. Los trabajos continúan en ese lugar con el objetivo de extraer las 2,300 toneladas de combustible que llevaba el crucero para evitar un desastre medioambiental.
Esta mañana, el titular de Protección Civil de Italia dijo que el barco sería retirado dentro 10 meses.
deberia agradecer lo que le esta pasando, para sus antepasados los romanos ese acto de que un capitan abandone el barco era motivo de suicidio ya que el honor y la dignidad estaba manchado, sino vean ben hur en la escena de las galeras, pero este ombre (sin h) se nota que no tuvo nada de eso