Viernes 25 de mayo del 2012 | 18°
Por: Marco Sifuentes, Perú 2.1
Así como Hobsbawm habla del “corto siglo XX”, refiriéndose al proceso que empezó con la Primera Guerra Mundial (1914) y terminó con la Caida del Muro (1991), creo que los peruanos podríamos hablar del “Largo Año 2011”. ¿No sienten que es inacabable?
Este año que todavía no se va debe haber empezado en abril del 2010 cuando Álex Kouri se lanzó a la Alcaldía de Lima, consiguiendo que Lourdes Flores se alzara con las banderas de la “decencia” contra “la corrupción montesinista” (¿les suena familiar?). Luego cayó Kouri y creció Susana diciendo que ella era el “cambio”, mientras la derecha la acusaba de ser violentista, chavista y un peligro para la estabilidad económica (¿les vuelve a sonar familiar?).
La campaña presidencial se inició casi de inmediato, nunca hubo una pausa, todo fue un solo proceso. De hecho, Villarán acababa de ganar el sillón municipal cuando el ex presidente Toledo se lanzó a la presidencia desde su Blackberry, tuiteando: “de nuevo al ruedo”.
Era noviembre del 2010 y Castañeda (¿lo recuerdan?) lideraba las encuestas. Pero no por mucho tiempo. Ahora sí, ingresemos al túnel del tiempo:
Para enero la cosa no había cambiado mucho. ¿Recuerdan esas épocas felices e indocumentadas? La continuidad del modelo estaba garantizada. Castañeda se dirigía rumbo al abismo pero Toledo ya encabezaba los sondeos. Analistas y periodistas explicábamos la poca pegada de Humala con una variedad de argumentos que iban desde “el Perú avanza” hasta “en realidad está apuntando al 2016”. Keiko no existía.
Vivíamos en una burbuja. Los debates que ocupaban la agenda pública de los medios nacionales (o sea, limeños) parecían los de la Europa precrisis: matrimonio gay, despenalización del aborto y legalización de las drogas. Temas importantes, por supuesto, y en los que el Perú sigue en la retaguardia, pero que no eran, ni por asomo, las principales preocupaciones de la mayoría de peruanos.
Pero, en enero, todos habíamos olvidado el mundo fuera de esta Tres Veces Coronada Villa. El Perú (Lima) ya estaba insertado en la modernidad y lo que tocaba era discutir como gente globalizada.
Fue entonces que Twitter se instaló para siempre en la mentalidad de los políticos. Toledo descubrió que era capaz de generar titulares en la prensa sin necesidad de moverse de Punta Sal. Era perfecto.
Así empezaron las pullas tuiteras de la campaña. La más memorable: Fabiola Morales, escudera de Castañeda, pidiéndole a Carlos Bruce salir del closet.
En la misma onda, el Mudo decidió a responderle al (entonces) toledista con una frase que quedaría inmortalizada: “Esa es una loca… una loca afirmación”. El exalcalde empezaba a perder los papeles.